Y puso su tienda
Repetimos como tantas frases sublimes como ésta sin reparar su significado. También se traduce como "La Palabra se hizo carne", Verbo y palabra la misma realidad. Sin embargo, por Verbo, con mayúscula, hemos entendido en el mundo de la fe cristiana que se trata de Nuestro Señor Jesucristo.
El Verbo, es decir, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, se hizo hombre y habitó entre nosotros y hemos visto su gloria...
El prólogo del evangelio es una pieza de valor único. Como los demás evangelistas, Juan lo antepone a su obra para presentarnos al protagonista de su narración. A diferencia de ellos, no se queda en el Bautista y el Bautismo de Jesús, como Marcos, ni en el nacimiento virginal como lo hacen Mateo y Lucas. El llega hasta los orígenes. Y estos orígenes los remonta a la eternidad misma de Dios. Sólo así la presentación es completa. En la presentación de la Palabra se distinguen tres fases; su preexistencia vv.1-5. En la segunda fase destaca la entrada en el mundo de los hombres y la tercera el que estaba junto a Dios y que preexistía real y personalmente. El evangelista pone la base sólida de la razón última de por qué esta Palabra puede hablarnos de Dios. El poder revelador y salvador de esta palabra tiene su fundamento en el origen y naturaleza de la misma.
Al revelarnos que el Verbo se hace carne estamos en el punto culminante del prólogo. Nos habla elocuentemente del amor infinito de Dios. Esta es la razón por la cual el evangelista afirma que el Verbo se hizo carne, no hombre, aunque en realidad lo que se quiere afirmar es que se hizo hombre. La "carne" indica lo débil, caduco, impotente. Y es que la distancia infinita entre el Logos eterno de Dios y la carne, unidos en Cristo, pone de manifiesto el amor infinito de Dios. Distancia infinita salvada por el amor infinito de Dios.
La afirmación pone de relieve la habitación de Dios entre los hombres. "Plantó su tienda" que es la traducción del verbo griego correspondiente y que acostumbramos a traducir por "habitó".
Estamos en la culminación de todos los ensayos de esta habitación de Dios en medio de los hombres. Ensayos que recoge el Antiguo Testamento cuando habla de la tienda, el templo el tabernáculo.
Como consecuencia en Cristo puede verse la gloria de Dios. Una visión de la gloria solo asequible a los creyentes. Hemos visto su gloria. Y es la gloria que cantamos estos días, Gloria a Dios en los cielos y en la tierra paz a los hombres que El quiere tanto.