¿Y qué de la responsabilidad ciudadana?
Con mucho entusiasmo y gran determinación, el alcalde Juan Carlos Navarro viene desarrollando la titánica labor de limpiar la ciudad y los 19 corregimientos que conforman el distrito de Panamá, pero nos hemos preguntado ¿qué estamos haciendo el resto de los panameños para lograr que este objetivo sea una realidad?. Aun cuando haya sido una promesa de campaña del alcalde Navarro el darnos una ciudad limpia, la realidad es que ésta no es tarea de una sola persona, autoridad o gobierno, sino de todos en general. De nada valdría que un gobierno destinara el presupuesto entero de una nación a mantener limpia la ciudad, si la comunidad en general no toma conciencia de que este es un problema que nos involucra y afecta a todos.
No se trata, pues, de dejarle la tarea a una sola institución, persona o gobierno, ni de que vayamos ahora todos, escoba en mano, a barrer calles, parques, avenidas y todo cuanto haya que limpiar, aunque esa no sería una mala iniciativa, sino de que seamos conscientes de que en la medida en no ensuciemos, en que depositemos adecuadamente la basura y en que tratemos de no ensuciar lo que se ha limpiado, en esa medida estaremos aportando nuestro grano de arena en la solución del problema.
En cuanto al tema de la basura, viene a mi memoria un anuncio que vi hace ya un tiempo atrás en una revista, sobre el aspecto de colaborar con la limpieza, no recuerdo de qué ciudad latinoamericana, que en síntesis, presentaba a un individuo arrojando un papelito a la calle, quien decía "este papelito no se va notar", y en el siguiente cuadro un coro de cientos de voces le recriminaba: "sí, pero somos diez millones de habitantes". Dicho ejemplo ilustra claramente el hecho de que si tomamos conciencia, en que si nos abstenemos de arrojar a la calle, la lata, envoltura o el papel del que tengamos que deshacernos, cuando vamos conduciendo en automóvil, caminando por la calle o simplemente estemos sentados en un parque, y todos pensamos y actuamos así, sería mucho menos lo que habría que destinar en la limpieza de la ciudad.
Lastimosamente, vivimos en una cultura en que si no media la sanción frente a una falta cometida, seguimos incurriendo en dicha falta indefinidamente. A propósito, recuerdo otra conducta del panameño cuando existía la Zona del Canal.
Antes de cruzar los límites con el lado panameño, a nadie se le ocurría tirar un papel a la calle, ya que quien fuera sorprendido en esta acción, podría ir incluso a parar a la cárcel, según las leyes norteamericanas que regían en el área canalera; pero una vez en el lado panameño, arrojaban el papel.
Si este es el lenguaje que entienden, quienes aún no quieren comprender que el problema de la basura es responsabilidad de todos, entonces hay que aplicarlo.
El alcalde Navarro ha dicho que la limpieza de la ciudad se logrará en tres etapas: recolección masiva de basura, concienciación a la comunidad y aplicación de sanciones, lo que será por el mes de marzo. Ojalá esto último no sea como el cuento del lobo.
La imposición de las sanciones contempladas en los decretos y acuerdos municipales vigentes sobre la limpieza no sólo es necesaria, sino urgente. Se imponen medidas ejemplarizantes con sanciones inconmutables como por ejemplo, penas de barrer públicamente las calles de la ciudad a quien sea sorprendido ensuciando, arrojando basura a al calle o depositando chatarra en lugares baldíos.
La ciudad capital ha crecido enormemente en población y con ello, el volumen de basura que se produce diariamente. Ante la inconsciencia ciudadana, la promesa del Alcalde parece más una osadía que un reto. Pero lo está logrando, y al final, aunque parezca paradójico, el triunfo no será el de un hombre, institución o gobierno, ni siquiera el de un equipo de trabajo que labora arduamente, sino todo un pueblo que por fin logró comprender que el problema de la basura es una responsabilidad ciudadana.
No se trata, pues, de dejarle la tarea a una sola institución, persona o gobierno, ni de que vayamos ahora todos, escoba en mano, a barrer calles, parques, avenidas y todo cuanto haya que limpiar, aunque esa no sería una mala iniciativa, sino de que seamos conscientes de que en la medida en no ensuciemos, en que depositemos adecuadamente la basura y en que tratemos de no ensuciar lo que se ha limpiado, en esa medida estaremos aportando nuestro grano de arena en la solución del problema.
En cuanto al tema de la basura, viene a mi memoria un anuncio que vi hace ya un tiempo atrás en una revista, sobre el aspecto de colaborar con la limpieza, no recuerdo de qué ciudad latinoamericana, que en síntesis, presentaba a un individuo arrojando un papelito a la calle, quien decía "este papelito no se va notar", y en el siguiente cuadro un coro de cientos de voces le recriminaba: "sí, pero somos diez millones de habitantes". Dicho ejemplo ilustra claramente el hecho de que si tomamos conciencia, en que si nos abstenemos de arrojar a la calle, la lata, envoltura o el papel del que tengamos que deshacernos, cuando vamos conduciendo en automóvil, caminando por la calle o simplemente estemos sentados en un parque, y todos pensamos y actuamos así, sería mucho menos lo que habría que destinar en la limpieza de la ciudad.
Lastimosamente, vivimos en una cultura en que si no media la sanción frente a una falta cometida, seguimos incurriendo en dicha falta indefinidamente. A propósito, recuerdo otra conducta del panameño cuando existía la Zona del Canal.
Antes de cruzar los límites con el lado panameño, a nadie se le ocurría tirar un papel a la calle, ya que quien fuera sorprendido en esta acción, podría ir incluso a parar a la cárcel, según las leyes norteamericanas que regían en el área canalera; pero una vez en el lado panameño, arrojaban el papel.
Si este es el lenguaje que entienden, quienes aún no quieren comprender que el problema de la basura es responsabilidad de todos, entonces hay que aplicarlo.
El alcalde Navarro ha dicho que la limpieza de la ciudad se logrará en tres etapas: recolección masiva de basura, concienciación a la comunidad y aplicación de sanciones, lo que será por el mes de marzo. Ojalá esto último no sea como el cuento del lobo.
La imposición de las sanciones contempladas en los decretos y acuerdos municipales vigentes sobre la limpieza no sólo es necesaria, sino urgente. Se imponen medidas ejemplarizantes con sanciones inconmutables como por ejemplo, penas de barrer públicamente las calles de la ciudad a quien sea sorprendido ensuciando, arrojando basura a al calle o depositando chatarra en lugares baldíos.
La ciudad capital ha crecido enormemente en población y con ello, el volumen de basura que se produce diariamente. Ante la inconsciencia ciudadana, la promesa del Alcalde parece más una osadía que un reto. Pero lo está logrando, y al final, aunque parezca paradójico, el triunfo no será el de un hombre, institución o gobierno, ni siquiera el de un equipo de trabajo que labora arduamente, sino todo un pueblo que por fin logró comprender que el problema de la basura es una responsabilidad ciudadana.