Y si hoy fuera tu último día
Es posible que pasen por tu mente imágenes del pasado, de aquellas cosas inconclusas o de momentos que hubieras querido prolongar para hacerlos mejores. O tal vez, proyectos que tuviste para el futuro, lejano o próximo. Asuntos que serían de gran importancia para ti y los tuyos. Grandes ideas, hermosos sueños, fervientes anhelos. Es aquí y ahora que logras comprender que el pasado es una luz que se apagó y que el futuro está más allá, todavía borroso, sin luces ni señales.
Desafortunadamente, muchas personas desgastan sus días y sus años anclados al pasado y acariciando un futuro incierto. La gran lección de la vida aún no ha sido aprendida: no importa cómo fue el ayer, no importa lo que nos pueda deparar el mañana... el momento vital, el instante precioso es ahora, este presente el cual es el único momento en el que podemos actuar y en el que podemos crecer para hacer los cambios y las transformaciones que deseamos.
El maestro hindú Rabindranat Tagore dijo "La mariposa no cuenta meses sino momentos, y tiene tiempo suficiente para vivir". Se imagina usted a una mariposa quejándose de su pasado como gusano o lamentándose el nunca llegar a ser águila. La mariposa vive, se regocija con la luz del sol, muestra orgullosa sus colores y disfruta de cada flor como un homenaje a su propia vida.
Vivir el presente es una actitud responsable con nuestra propia vida. Ello no significa no hacer planes, ni tener metas, así como tampoco recordar las cosas buenas del pasado o las experiencias que hemos logrado asimilar de los errores de ayer. Vivir en el presente no es una negación de nuestra historia ni de los tiempos que aún nos falten por vivir. Es el presente el único espacio en donde las cosas ocurren y depende de nuestros pensamientos y acciones cuáles serán esos acontecimientos.
¿Por qué demorar y posponer lo que podemos hacer ahora, esas cosas sencillas y prácticas que una vez acumuladas nos producen temor y vacilación? ¿Por qué aletargar la acción para mañana si ya el mañana es una duda que no garantiza nuestra presencia? Porque la lucha por la vida es hoy, cuando estamos vivos para hacerla. El ahora es todo lo que tenemos y ese presente precioso no puede ser desperdiciado.
Somos dueños de este momento, nadie nos lo puede quitar mientras tenemos vida, pero somos nosotros los que decidimos con nuestros actos si ese presente se eterniza o lo dejamos morir en la ruta del pasado inútil. En este momento donde comienzan las realizaciones, el crecimiento personal y espiritual, el éxito, los milagros. O simplemente este es el instante exacto para volver a empezar.
No hay manera de volver a vivir el pasado para arreglar las cosas que ocurrieron en él. Tampoco sabemos que va a ocurrir mañana. Lo único realmente seguro es este instante. Pero el ego, ese intranquilizante pensamiento de miedo que nos aleja del amor y de la paz, sustenta su percepción de la realidad en lo ocurrido en el pasado, lo deposita en el presente para que visualicemos un futuro similar al ayer. Es entonces cuando queremos esforzarnos por compensar el pasado en vez de fortalecer el presente para romper con los eslabones de continuidad e iniciar una nueva vida sin contaminación de las angustias de ayer.
Es bueno recordar que el ego en una falsa creencia sobre nosotros mismos, es un pensamiento de miedo, culpa y resentimientos, es una mentira sobre quienes somos, es una máscara para ocultar nuestro verdadero rostro, es la angustia terrible sobre avergonzarnos para disminuir nuestra autoestima. Ese mundo ilusorio del ego nos empuja a aferrarnos a lo viejo, al pasado, para que no veamos lo nuevo de cada día. O simplemente nos manipula para que veamos el futuro con terror.
Afortunadamente podemos cambiar la forma en que elegimos mirar las situaciones, dejando a un lado al ego y observando bondadosamente la vida, la nuestra y la de los demás. La vida es para vivirla y si le agregamos amor tendremos una vida amorosa que nos permitirá sanar la heridas de las dificultades. Si hoy fuera tu último día, lo vivirías intensamente y con amor. El amor es eterno y el único punto donde la eternidad se encuentra con el tiempo es el presente.
Desafortunadamente, muchas personas desgastan sus días y sus años anclados al pasado y acariciando un futuro incierto. La gran lección de la vida aún no ha sido aprendida: no importa cómo fue el ayer, no importa lo que nos pueda deparar el mañana... el momento vital, el instante precioso es ahora, este presente el cual es el único momento en el que podemos actuar y en el que podemos crecer para hacer los cambios y las transformaciones que deseamos.
El maestro hindú Rabindranat Tagore dijo "La mariposa no cuenta meses sino momentos, y tiene tiempo suficiente para vivir". Se imagina usted a una mariposa quejándose de su pasado como gusano o lamentándose el nunca llegar a ser águila. La mariposa vive, se regocija con la luz del sol, muestra orgullosa sus colores y disfruta de cada flor como un homenaje a su propia vida.
Vivir el presente es una actitud responsable con nuestra propia vida. Ello no significa no hacer planes, ni tener metas, así como tampoco recordar las cosas buenas del pasado o las experiencias que hemos logrado asimilar de los errores de ayer. Vivir en el presente no es una negación de nuestra historia ni de los tiempos que aún nos falten por vivir. Es el presente el único espacio en donde las cosas ocurren y depende de nuestros pensamientos y acciones cuáles serán esos acontecimientos.
¿Por qué demorar y posponer lo que podemos hacer ahora, esas cosas sencillas y prácticas que una vez acumuladas nos producen temor y vacilación? ¿Por qué aletargar la acción para mañana si ya el mañana es una duda que no garantiza nuestra presencia? Porque la lucha por la vida es hoy, cuando estamos vivos para hacerla. El ahora es todo lo que tenemos y ese presente precioso no puede ser desperdiciado.
Somos dueños de este momento, nadie nos lo puede quitar mientras tenemos vida, pero somos nosotros los que decidimos con nuestros actos si ese presente se eterniza o lo dejamos morir en la ruta del pasado inútil. En este momento donde comienzan las realizaciones, el crecimiento personal y espiritual, el éxito, los milagros. O simplemente este es el instante exacto para volver a empezar.
No hay manera de volver a vivir el pasado para arreglar las cosas que ocurrieron en él. Tampoco sabemos que va a ocurrir mañana. Lo único realmente seguro es este instante. Pero el ego, ese intranquilizante pensamiento de miedo que nos aleja del amor y de la paz, sustenta su percepción de la realidad en lo ocurrido en el pasado, lo deposita en el presente para que visualicemos un futuro similar al ayer. Es entonces cuando queremos esforzarnos por compensar el pasado en vez de fortalecer el presente para romper con los eslabones de continuidad e iniciar una nueva vida sin contaminación de las angustias de ayer.
Es bueno recordar que el ego en una falsa creencia sobre nosotros mismos, es un pensamiento de miedo, culpa y resentimientos, es una mentira sobre quienes somos, es una máscara para ocultar nuestro verdadero rostro, es la angustia terrible sobre avergonzarnos para disminuir nuestra autoestima. Ese mundo ilusorio del ego nos empuja a aferrarnos a lo viejo, al pasado, para que no veamos lo nuevo de cada día. O simplemente nos manipula para que veamos el futuro con terror.
Afortunadamente podemos cambiar la forma en que elegimos mirar las situaciones, dejando a un lado al ego y observando bondadosamente la vida, la nuestra y la de los demás. La vida es para vivirla y si le agregamos amor tendremos una vida amorosa que nos permitirá sanar la heridas de las dificultades. Si hoy fuera tu último día, lo vivirías intensamente y con amor. El amor es eterno y el único punto donde la eternidad se encuentra con el tiempo es el presente.