Y sucedió en la CSS
Porque estamos empeñados en mejorar las condiciones de la Caja de Seguro Social (CSS) en beneficio de la salud de la comunidad nacional y por su vigencia, nos permitimos reproducir el artículo cuyo autor es el Lic. Santander Tristán Donoso. Dice así: A veces cuando ocurre un problema surgen diversidad de criterios y, sobre todo, abundan los diagnósticos hechos desde una visión no comprometida con los efectos y resultados. De igual forma, cuando abordamos los derechos humanos y, en especial, el derecho a la salud, referido en este artículo a la CSS se nos presenta como un problema teórico, quizás político o simplemente como un conflicto de intereses (Médicos vs. Administración) donde cada uno se reserva el derecho de calificar y justipreciar las formas y modalidades del ejercicio de este derecho humano.
Resultó que por quebrantos de salud, ingresé a la Caja de Seguro Social a fin de ser hospitalizado y definirse las causas de mi enfermedad. Mis familiares y amigos me sugirieron buscar una clínica privada, sin embargo mi autoestima de asegurado salió a flote y consideré razonable y justo hacer uso de mi derecho (comento que era la primera vez que me involucraba con la Caja de Seguro Social en algo serio). El lector imaginará las cosas que se dicen de la CSS. En definitiva, la práctica siempre es la fuente más próxima a la verdad y "madre" de la imaginación. Por eso esa semana en la Caja de Seguro Social se convirtió en una extraordinaria y fecunda experiencia.
El tema de los alimentos: A pesar de algunos casos de gran frugalidad en la comida y en otros, una bola de carne super dura, debo reconocer que se hace un gran esfuerzo (yo nunca desaproveché un plato de comida). Quizás haya en ocasiones algunos problemas operativos por la densidad de población; el desayuno llega muy tarde, pero siempre llega. Por otra parte, la inversión en platos y utensilios descartables es limitado.
La atención pública y personal en general. Salvo los comentarios que se dicen con fuerza sobre la Sala de Urgencia y que requiere una pronta respuesta institucional, considero que el aspecto técnico-científico está asegurado. Existe una inmensa población diaria en la Caja de Seguro Social que demanda un servicio. Frente a esa exigencia médicos, enfermeras, auxiliares y el resto del personal (incluyendo que nos pareció muy buena) intentan con los recursos que tienen a mano, cuidar la vida del paciente. En este proceso de atención, uno puede imaginar los costos económicos por paciente que gasta el Seguro Social. Miles de guantes plásticos, jeringuillas, antibióticos, pruebas de laboratorio, oxígeno, mascarillas, placas de rayos X, venoclisis, etc., son utilizados y desechados diariamente, y qué decir de los costos del CAT que se realizan cada día (En Paitilla un CAT vale 315 balboas).
En el aspecto de la relación humana, esto es muy disímil. Y tiene que ver con la vocación y sensibilidad humana del profesional. Los pacientes ya tienen clasificados a los médicos y enfermeras. Algunos son gentiles, animan al paciente, son rigurosos en el seguimiento de la enfermedad; otros demuestran una actitud más impersonal sin que esto signifique negligencia. Aquí hay una verdad de a puño: un médico de la Caja de Seguro Social que además sea médico en San Fernando, médico en Paitilla y quizás médico en Santa Fé tiene que tener una presión psicológica de tiempo, dificultad en el seguimiento del paciente y todo esto lo puede llevar a convertirse, irremediablemente, en una máquina de salud. Tales consideraciones no están dirigidas a cuestionar la medicina privada y sus réditos; quizás lo que haya que hacer es aumentar los beneficios de los médicos de la Caja del Seguro Social que tienen interés de ser galenos exclusivos de ésta y normar, por otra parte, el doctor del Seguro Social que tiene interés de realizar la medicina privada. Creo que así todos ganan y en especial la Caja de Seguro Social.
Otro asunto es la planificación de los tiempos de trabajo. Se dieron casos en que en la noche había un asistente para todo el piso; se dieron casos de gente que tuvo que continuar laborando ocho horas más, pues su reemplazo se incapacitó. ¿Podría responder ese funcionario a los requerimientos de los pacientes? ¿Cómo maneja la oficina de personal los casos de reemplazos temporales, las incapacidades?. Los pacientes veteranos dicen que el Hospital Santo Tomás es menos higiénico que la CSS, pero existe más orden en la ejecución del servicio. En la Caja de Seguro Social se diluye la autoridad, todo el mundo quiere dictar las órdenes o simplemente, cada cual hace lo que puede, pues no existe una estrategia uniforme en la institución.
Resultó que por quebrantos de salud, ingresé a la Caja de Seguro Social a fin de ser hospitalizado y definirse las causas de mi enfermedad. Mis familiares y amigos me sugirieron buscar una clínica privada, sin embargo mi autoestima de asegurado salió a flote y consideré razonable y justo hacer uso de mi derecho (comento que era la primera vez que me involucraba con la Caja de Seguro Social en algo serio). El lector imaginará las cosas que se dicen de la CSS. En definitiva, la práctica siempre es la fuente más próxima a la verdad y "madre" de la imaginación. Por eso esa semana en la Caja de Seguro Social se convirtió en una extraordinaria y fecunda experiencia.
El tema de los alimentos: A pesar de algunos casos de gran frugalidad en la comida y en otros, una bola de carne super dura, debo reconocer que se hace un gran esfuerzo (yo nunca desaproveché un plato de comida). Quizás haya en ocasiones algunos problemas operativos por la densidad de población; el desayuno llega muy tarde, pero siempre llega. Por otra parte, la inversión en platos y utensilios descartables es limitado.
La atención pública y personal en general. Salvo los comentarios que se dicen con fuerza sobre la Sala de Urgencia y que requiere una pronta respuesta institucional, considero que el aspecto técnico-científico está asegurado. Existe una inmensa población diaria en la Caja de Seguro Social que demanda un servicio. Frente a esa exigencia médicos, enfermeras, auxiliares y el resto del personal (incluyendo que nos pareció muy buena) intentan con los recursos que tienen a mano, cuidar la vida del paciente. En este proceso de atención, uno puede imaginar los costos económicos por paciente que gasta el Seguro Social. Miles de guantes plásticos, jeringuillas, antibióticos, pruebas de laboratorio, oxígeno, mascarillas, placas de rayos X, venoclisis, etc., son utilizados y desechados diariamente, y qué decir de los costos del CAT que se realizan cada día (En Paitilla un CAT vale 315 balboas).
En el aspecto de la relación humana, esto es muy disímil. Y tiene que ver con la vocación y sensibilidad humana del profesional. Los pacientes ya tienen clasificados a los médicos y enfermeras. Algunos son gentiles, animan al paciente, son rigurosos en el seguimiento de la enfermedad; otros demuestran una actitud más impersonal sin que esto signifique negligencia. Aquí hay una verdad de a puño: un médico de la Caja de Seguro Social que además sea médico en San Fernando, médico en Paitilla y quizás médico en Santa Fé tiene que tener una presión psicológica de tiempo, dificultad en el seguimiento del paciente y todo esto lo puede llevar a convertirse, irremediablemente, en una máquina de salud. Tales consideraciones no están dirigidas a cuestionar la medicina privada y sus réditos; quizás lo que haya que hacer es aumentar los beneficios de los médicos de la Caja del Seguro Social que tienen interés de ser galenos exclusivos de ésta y normar, por otra parte, el doctor del Seguro Social que tiene interés de realizar la medicina privada. Creo que así todos ganan y en especial la Caja de Seguro Social.
Otro asunto es la planificación de los tiempos de trabajo. Se dieron casos en que en la noche había un asistente para todo el piso; se dieron casos de gente que tuvo que continuar laborando ocho horas más, pues su reemplazo se incapacitó. ¿Podría responder ese funcionario a los requerimientos de los pacientes? ¿Cómo maneja la oficina de personal los casos de reemplazos temporales, las incapacidades?. Los pacientes veteranos dicen que el Hospital Santo Tomás es menos higiénico que la CSS, pero existe más orden en la ejecución del servicio. En la Caja de Seguro Social se diluye la autoridad, todo el mundo quiere dictar las órdenes o simplemente, cada cual hace lo que puede, pues no existe una estrategia uniforme en la institución.