Vía y transporte
Debemos reconocer el esfuerzo del MOP en pavimentar las desastrosas calles de la capital. Es comprensible que esto cause alguna incomodidad temporal, pero notamos que la prolijidad no es uno de los parámetros de trabajo. En donde se ha trabajado, quedan espacios sin recubrir, y no hay certeza de que volverán a terminar la obra. A nadie se le ha ocurrido suavizar las pendientes entre el nuevo nivel de la calle y las entradas a los estacionamientos de las propiedades aledañas.
Otra tarea pendiente es la de resolver el problema del transporte público de pasajeros. Si no tienen el coraje político para entrar a fondo con un nuevo sistema multimodal, por lo menos actualicen el vigente. Lo ideal sería un sistema combinado de buses articulados, tren ligero y metro, apoyados por autobuses alimentadores y sistemas complementarios de transporte selectivo y playas públicas de estacionamiento. Eso implicaría reventar calles y edificar obras públicas de tal magnitud, que la ciudad entraría en un caos vehicular por varios años. El sentido común indica que si esto no se quiere o no se puede hacer, no es correcto tampoco dejar las cosas como están. Lo menos que se puede hacer es indemnizar a los actuales transportistas para que entreguen sus cupos y flota; deshacerse de los "diablos rojos" e importar autobuses grandes y modernos en cantidad suficiente para operar las rutas actuales y establecer una tarifa accesible, aunque no cubra los costos de operación del sistema. Este sistema provisional deberá ser operado por los municipios de Panamá y San Miguelito y subsidiado por el Gobierno Central.
Más vale actualizar el sistema que tenemos, que quedarnos esperando uno que no llega.