Ya es hora de una reforma tributaria
En la agenda legislativa para el período que recién comienza, está contemplada la consideración de reformas tributarias profundas. Nadie disputa que la reforma urge, pero existe gran diferencia de criterios sobre los detalles de la misma. Hay que aprovechar la oportunidad para modernizar nuestra legislación fiscal y no simplemente para llevar a cabo un reordenamiento sin modificar el fondo y la sustancia.
El Código Fiscal data de los años cincuenta y ha sido objeto de centenares de reformas. Muchas han sido de forma, pero otro tanto ha modificado sustancialmente ciertas normas y adicionado nuevos principios y conceptos producto del desarrollo tributario requeridos por el dinamismo económico nacional e internacional.
También ha quedado demostrado que hay muchos impuestos que cuestan demasiado administrar y producen poco. Es más, recientemente el actual viceministro de Economía y Finanzas, Norberto Tejada, puso en perspectiva la situación al señalar que cinco impuestos producen más del 80% de los ingresos tributarios mientras que otros 50 producen el resto. Ya es hora pues de realizar una revisión integral para simplificar y hacer más eficiente la gestión de recaudación de impuestos.
Ya se ha dicho que hay que racionalizar y simplificar los impuestos. Así se logrará mayor eficiencia en la recaudación, lo cual debe redundar en mayores ingresos netos para el Estado. Y se deben eliminar los impuestos improductivos, así como considerar ajustes en las tarifas tributarias, y la revisión de las exenciones y deducciones, sin excluir la introducción de nuevos impuestos en sustitución de los que se eliminen. Se advierte, sin embargo, que cualquier alza o creación de nuevos impuestos deberá ser analizada no sólo desde el punto de vista del Fisco sino también tomando en consideración los efectos que tendría sobre el desarrollo y crecimiento de la economía nacional.
En fin, corresponde a las autoridades fiscales y a los legisladores en la Asamblea Legislativa hacer propuestas integrales y coherentes que simplifiquen el laberinto legal existente, faciliten la determinación, declaración y pago de impuestos, y permitan al fisco captar recursos en forma oportuna y eficaz, sin afectar la competitividad nacional. A la ciudadanía le corresponde mantenerse informada sobre lo adelantado y aportar a la discusión con propuestas concretas.
El Código Fiscal data de los años cincuenta y ha sido objeto de centenares de reformas. Muchas han sido de forma, pero otro tanto ha modificado sustancialmente ciertas normas y adicionado nuevos principios y conceptos producto del desarrollo tributario requeridos por el dinamismo económico nacional e internacional.
También ha quedado demostrado que hay muchos impuestos que cuestan demasiado administrar y producen poco. Es más, recientemente el actual viceministro de Economía y Finanzas, Norberto Tejada, puso en perspectiva la situación al señalar que cinco impuestos producen más del 80% de los ingresos tributarios mientras que otros 50 producen el resto. Ya es hora pues de realizar una revisión integral para simplificar y hacer más eficiente la gestión de recaudación de impuestos.
Ya se ha dicho que hay que racionalizar y simplificar los impuestos. Así se logrará mayor eficiencia en la recaudación, lo cual debe redundar en mayores ingresos netos para el Estado. Y se deben eliminar los impuestos improductivos, así como considerar ajustes en las tarifas tributarias, y la revisión de las exenciones y deducciones, sin excluir la introducción de nuevos impuestos en sustitución de los que se eliminen. Se advierte, sin embargo, que cualquier alza o creación de nuevos impuestos deberá ser analizada no sólo desde el punto de vista del Fisco sino también tomando en consideración los efectos que tendría sobre el desarrollo y crecimiento de la economía nacional.
En fin, corresponde a las autoridades fiscales y a los legisladores en la Asamblea Legislativa hacer propuestas integrales y coherentes que simplifiquen el laberinto legal existente, faciliten la determinación, declaración y pago de impuestos, y permitan al fisco captar recursos en forma oportuna y eficaz, sin afectar la competitividad nacional. A la ciudadanía le corresponde mantenerse informada sobre lo adelantado y aportar a la discusión con propuestas concretas.