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¡Yankees, déjense matar y no protesten!


"Si lo acontecido con las Torres Gemelas se hubiese podido detectar previamente, los falsos pacifistas, no los idealistas, hubiesen exigido que primero se diera el crimen y luego, quizás, permitirían que se investigara y se tomaran medidas".
Cuando Charles Degaulle creó su "fuerza disuasiva" construyendo un par de bombas atómicas, expulsó a la OTAN que tenía su sede en París y, por ende, a miles de soldados norteamericanos. Ellos constituían el mayor contingente que protegía a Francia y a otros países de Europa Occidental del abrazo del oso ruso, del cual ya habían sido víctimas las naciones de Europa Oriental, que quizás por eso, hoy ven las cosas bajo otra óptica y apoyan las causas occidentales y todos aspiran ingresar en dicho organismo.
En aquella ocasión, el comandante norteamericano sentenció: "Hay otros que no podrán irse...", haciendo clara alusión a los miles de soldados de diversas nacionalidades enterrados en tierra francesa pero en particular, y en alta proporción, a los yankees que ofrendaron sus vidas por la libertad de Francia, tanto en la primera como en la segunda guerra mundial. A partir de ese momento, se acentuó más la tradicional política gala de oponerse u hostilizar las propuestas e iniciativas de Estados Unidos. Es más, si hoy los yankees quisieran que Francia modificara totalmente a la inversa su posición y discurso frente al actual conflicto iraquí, no tendrían más los norteamericanos que hacer suyos los actuales argumentos franceses...
Y es que da la impresión que un indeterminado margen de franceses no le "perdonan" a los yankees haberlos liberado de la ocupación nazi. Miles de franceses durante ese período, sin ningún rubor, llegaron a contemporizar a tal magnitud con los germanos que años después, uno que fue funcionario de la "República de Vichy", llegó a ser durantel a década del "80, elegido y reelegido nada más y nada menos que presidente de la república francesa, a sabiendas el electorado, de sus antecedentes de colaboracionista.
Y es que, en la historia pasada y presente de Francia, se dan hechos de evidente complacencia con las dictaduras, incluyendo el auspicio de "coronaciones" a emperadores sanguinarios en África (la operación incluía diamantes y es mejor no decir quién fue el beneficiado).
En otro reciente y sonado caso, el asunto incluía pasajes de avión y gastos personales para vacacionar. Incluso, los panameños fuimos desagradablemente sorprendidos cuando, en plena lucha civilista, al presidente francés no se le ocurrió mejor forma de cooperar con nuestra causa, que condecorar con la medalla de la Legión de Honor, a uno de los dictadorzuelos asesinos que tuvimos que padecer (hoy día preso en Miami).
Estoy completamente de acuerdo conque se eliminen las guerras, pero primero que se erradiquen a los dictadores cleptómanos, torturadores y asesinos. Los días cada vez más lejanos en los que a Francia se le consideraba una gran potencia, y los anhelos de que los mismos retornen, han llevado a este país a involucrarse en situaciones cuestionables, como en la ocasión en que irresponsablemente se comprometieron, precisamente con Irak de Sadan, a facilitarle los materiales y tecnología para construir una bomba atómica. Esta situación fue abortada por la aviación del país, que se veía más amenazado por las consecuencias de que esto se concretara. El gobierno francés hizo patéticos reclamos al gobierno israelí, que hizo caso omiso. Imagínense lo que hubiera podido ocurrir durante la guerra de Kuwait, si se hubiese permitido la fabricación de estas bombas.
En el actual conflicto diplomático y bélico con relación a Irak, llama la atención que esta guerra promovió grandes manifestaciones programadas y coordinadas simultáneamente en varios países. Sin embargo, la intervención y ocupación francesa de Costa de Marfil, la ocupación y sometimiento del Tibet por parte de China, la desigual y cruel guerra de Rusia con Chechenia, y otros conflictos que se están dando actualmente, no parecieran preocupar mucho a la ONU ni a algunos "pacifistas" que, con criterio de selectividad, no pueden ocultar su cariño y simpatía por los regímenes totalitarios y sanguinarios.
Existen millones de iraquíes que quieren poder elegir sus gobernantes y vivir bajo un estado de derecho en donde hombres e incluso las mujeres sean tratados a la par como seres humanos (recordar las escenas en Afganistán).
Hay personas que nunca han vivido bajo una dictadura, y quizás esto sea una atenuante en su peculiar comportamiento en cuanto a salir a las calles, en actitud aparentemente loable, a brindar su apoyo directo e indirecto a las mismas, particularmente, a las de ciertos matices. Hay otras, por su parte, que odian las dictaduras que hayan podido padecer en su propio país, pero en compensación, y en ocasiones, sienten gran cariño por las dictaduras ajenas. Quizás, por ello es que los franceses soslayan y miran para otro lado cuando de dictadores asesinos se trata...

101 años de Panamá América

 
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