Yeya y los Estados Unidos
No es ningún secreto que nuestra economía anda de mal en peor. Los únicos que no coinciden con esto son los que ejercen el poder y usufructúan los bienes del Estado en beneficio propio. Para ellos todo anda bien, todo está perfecto. Viven otra realidad, viven del Estado. No obstante lo anterior, la crítica que recién formuló los Estados Unidos de Norteamérica a Panamá de que "El gobierno panameño no ha tomado ninguna iniciativa hacia la liberalización del comercio, ni la reducción de las distorsiones estructurales de la economía...y que las inversiones extranjeras, muchas de ellas de Estados Unidos, fluyeron regularmente a Panamá durante el gobierno anterior de Pérez Balladares, al punto que varias agencias gubernamentales panameñas han adoptado posiciones de confrontación en su trato con muchos de estos nuevos inversionista, desanimando así nuevas gestiones...a tal punto que esta actitud poco servicial del gobierno panameño y constantes disputas han desanimado a potenciales inversionistas asentarse en Panamá"; luce más que una genuina preocupación de los Estados Unidos de Norteamérica por la situación económica del país, una presión del Departamento de Estado estadounidense con fines preconcebidos. Y es que los asuntos económicos de Panamá tradicionalmente los manejan las IFIs, por canales privados. Aquí en Panamá no se mueve un centavo sin el visto bueno de las IFIs, por lo que si el Departamento de Estado conceptúa que la economía de Panamá la está conduciendo este gobierno con desacierto, entonces los responsables hay que buscarlos en las IFIs y no en este gobierno que son los "yes man" de los organismos internacionales de crédito.
El diario La Prensa, en su editorial del 6 de abril, se refirió a la reacción del Gobierno Nacional en los siguientes términos: "Lamentablemente, por decir lo menos, es la reacción de algunos funcionarios gubernamentales y dirigentes sindicales ante el informe estadounidense sobre la economía panameña. Invocar conceptos de soberanía que datan de cuatro siglos, es hacer el ridículo en un mundo globalizado del cual Panamá forma parte. Decir que Estados Unidos debe ocuparse de la situación de su propia economía en lugar de referirse a las ajenas, carece de sentido. Estados Unidos jamás le pedirá un préstamo a Panamá, como lo hacemos nosotros a menudo..."
Es obvio que Estados Unidos jamás le pedirá un préstamo a Panamá, como lo hacemos nosotros a menudo. Los Estados Unidos de Norteamérica, sin pedirlo, se apropian de las cosas y tenemos como ejemplo el Canal y la invasión. Jamás los beneficios del Canal nos han sido reconocidos, ni resarcidos los daños causados por la invasión.
Con esto no estamos avalando la actitud asumida por el Gobierno Nacional ante las críticas del Departamento de Estado. Nos parece ingenuo tratar de justificarse acusando al diario El Panamá América de tergiversar el fondo y forma del informe de la Oficina de Asuntos Económicos y Comerciales del Departamento de Estado, para causar un mal al país en el entorno interno y externo sin justificación alguna. Más que hacer politiquería y crear un pugilato entre panameños, el gobierno debió enfocar su reacción y argumentación directamente contra el responsable de las mismas. Pero para eso hay que tener valor y muchos de los miembros de este gobierno están más preocupados por no perder su "green card" que por el país. Para los que deseen leer el informe en forma completa en el Internet pueden hacerlo en la siguiente dirección: http://www.usatrade.gov/website/ccg.nsf.
Creemos que el gobierno debió seguirle el juego a los Estados Unidos y aprovechar la oportunidad para replantear el pago y condonación de la deuda externa panameña pues los beneficios que ellos obtuvieron con su permanencia en el Istmo, con el Canal de Panamá y bases miliares, han sido muy superiores a las anualidades pagadas. Si realmente es genuina la preocupación de los Estados Unidos por la maltrecha economía panameña deberían, al menos, promover un balance justo de beneficios vs. costos.
El diario La Prensa, en su editorial del 6 de abril, se refirió a la reacción del Gobierno Nacional en los siguientes términos: "Lamentablemente, por decir lo menos, es la reacción de algunos funcionarios gubernamentales y dirigentes sindicales ante el informe estadounidense sobre la economía panameña. Invocar conceptos de soberanía que datan de cuatro siglos, es hacer el ridículo en un mundo globalizado del cual Panamá forma parte. Decir que Estados Unidos debe ocuparse de la situación de su propia economía en lugar de referirse a las ajenas, carece de sentido. Estados Unidos jamás le pedirá un préstamo a Panamá, como lo hacemos nosotros a menudo..."
Es obvio que Estados Unidos jamás le pedirá un préstamo a Panamá, como lo hacemos nosotros a menudo. Los Estados Unidos de Norteamérica, sin pedirlo, se apropian de las cosas y tenemos como ejemplo el Canal y la invasión. Jamás los beneficios del Canal nos han sido reconocidos, ni resarcidos los daños causados por la invasión.
Con esto no estamos avalando la actitud asumida por el Gobierno Nacional ante las críticas del Departamento de Estado. Nos parece ingenuo tratar de justificarse acusando al diario El Panamá América de tergiversar el fondo y forma del informe de la Oficina de Asuntos Económicos y Comerciales del Departamento de Estado, para causar un mal al país en el entorno interno y externo sin justificación alguna. Más que hacer politiquería y crear un pugilato entre panameños, el gobierno debió enfocar su reacción y argumentación directamente contra el responsable de las mismas. Pero para eso hay que tener valor y muchos de los miembros de este gobierno están más preocupados por no perder su "green card" que por el país. Para los que deseen leer el informe en forma completa en el Internet pueden hacerlo en la siguiente dirección: http://www.usatrade.gov/website/ccg.nsf.
Creemos que el gobierno debió seguirle el juego a los Estados Unidos y aprovechar la oportunidad para replantear el pago y condonación de la deuda externa panameña pues los beneficios que ellos obtuvieron con su permanencia en el Istmo, con el Canal de Panamá y bases miliares, han sido muy superiores a las anualidades pagadas. Si realmente es genuina la preocupación de los Estados Unidos por la maltrecha economía panameña deberían, al menos, promover un balance justo de beneficios vs. costos.