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Yo no tengo la culpa...


Varios planteles oficiales comenzaron el año exigiendo a los estudiantes llevar correctamente el uniforme. Ni pantalones debajo de la cadera, ni faldas sobre la rodilla; nada de cortes a la moda, prendas de vestir o aparatos de radio o celulares. Asombrosamente, sin embargo, algunos acudientes tratan justificar varias de estas trasgresiones.
La madre de una chica que fue rechazada en un plantel porque su falda estaba muy corta, dijo a través de un medio: "yo no tengo la culpa que mi hija tenga...", para justificar la minifalda que llevaba su acudida.
Si la acudiente de la estudiante rechaza lo que disciplinariamente y en materia de urbanidad exige el colegio, entonces ¿qué puede esperarse de la propia alumna?
Autoridades, docentes, padres de familia y estudiantes integran el espectro educativo del país, y en los últimos años, después de tanto insistir, el Ministerio de Educación parece intentar de manera seria aplicar correctivos de forma y de contenido. Ciertas deficiencias y malestares se observan, entre tanto, en docentes y padres de familia que podrían estar poniendo distancias abismales entre las urgencias de calidad para mejorar la educación y actitudes que poco contribuyen a ese fin.
Si los padres y los educadores no se deciden a respaldar los esfuerzos ministeriales, ¿qué tipo de estudiantes se estará formando? Si un padre de familia no es capaz de responder positivamente por un acto incorrecto de su hijo, ¿cómo se puede pedir a la sociedad y al Estado entonces que actúe de una manera adecuada y consecuente?
Escenas como las que comentamos no ocurren en los planteles privados, donde padres y estudiantes cumplen sin chistar las reglamentaciones del colegio, y los educadores se presentan más exigentes; ocurren, lamentablemente, en los colegios oficiales, donde se educa la mayoría de los panameños, de clase media y de sectores populares. Con tales comportamientos, no es de extrañar que en esos sectores ocurran luego actos de indisciplina, irrespeto a normas elementales de convivencia y hasta demostraciones de anarquía. Hay que superar esa situación, y en eso tienen gran responsabilidad los padres y las madres de familia.

101 años de Panamá América

 
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