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Yo quiero ser presidente


Triunfar en la vida no es difícil, si así nos lo proponemos. La suerte, buena o mala no se presenta por arte de magia, sino porque cada quien se la elabora a su manera. Lo que se hace y la forma de hacerlo repercute en que te salgan bien o mal los resultados de tus acciones. Uno de los secretos para triunfar es trazar metas que luego debemos cumplir. Ello es imprescindible en el devenir diario de las personas. Si al levantarte en la mañana no sabes qué hacer ese día, no tienes lista una agenda de tus actividades, no las llevarás a cabo por improvisación; el tiempo no te alcanzará si todo lo dejas a tu memoria o a lo primero que se te ocurre.
Recuerdo siempre las palabras de un tío mío que era médico, cuando nombraron a una persona Ministro de Trabajo, Previsión Social y Salud Pública (como se llamaba antes esa entidad). Como médico estaba preocupado por su hospital y lo que sucedería en el campo de la salud. Me comentó si ese nuevo ministro traería un plan preconcebido para poner en práctica cuando tomara posesión. Le inquietaba el silencio alrededor de lo que haría por la salud, si acabaría con lo que había o lo mejoraría. Ese día aprendí la importancia de la planificación en todos los actos de la vida. Escuchando a mi tío comprendí sus palabras sabias y desde entonces trato de hacerle caso.
En nuestro país sucede que, cuando aparecen los candidatos a Presidente o a Diputado, o a cualquier puesto de elección, lo hacen pensando en llegar a esas posiciones, pero en general no tienen un plan de gobierno que presentar al público. De allí que no practiquemos la política programática en las elecciones, sino la personalización de los candidatos o la selección de un partido para dar el voto.
La educación en Panamá es una ecuación sin resolver. Por más cuadrados, raíces cuadradas o fórmulas algebraicas que le demos, no encontramos cómo llegar a un resultado final satisfactorio. Es que nuestros gobiernos, ni los gobernantes, ni los ministros, ni funcionario alguno, elaboran planes previos de trabajo para llevar a cabo durante su gestión.
Tenemos un atraso de más de 50 años en el terreno educativo. Hicimos un diálogo por la transformación educativa con el PNUD, al que asistí por mi partido, trabajamos año y medio, entregamos los resultados al gobierno de entonces para que presentara los proyectos de ley correspondientes y modernizar los planes de estudio. Todavía esperamos ansiosos los panameños que esto se lleve a cabo, y cada día los estudiantes fracasan más y salen en peores condiciones; cada día los educadores a todo nivel enseñan menos y se preocupan más por sus mejoras salariales y de trabajo que por la educación de sus alumnos. Y cuando tenemos esos maestros consagrados, no encuentran eco en las autoridades que les permita educar de verdad.
Tal vez ese sea un ejemplo que justifique, en parte, la decisión de los partidos políticos de no asistir al diálogo de concertación. Son horas, días, meses y años discutiendo, sacrificando los quehaceres personales y profesionales por hacer algo positivo, sin ver resultados que indiquen la buena voluntad de los gobiernos. Ellos aducen que luego de ese trabajo, todo lo desbaratan en la Asamblea y eliminan los finales . Resulta frustrante ver alejarse la posibilidad de palpar los resultados de una labor y sentir, con Bolívar, que se ha arado en el mar. Si bien es cierto que de adentro se logran mejores resultados, comprendo sus decisiones y sus pensamientos.
¿Qué sucede con las modificaciones al Código Penal? Ya comenzó el Gobierno a lavarse las manos y decir que es el resultado de una comisión codificadora. Para esto nombran comisiones para todo y luego culparlas del fracaso que pueda tener. Porque, si resulta bueno, el gobierno se lleva el triunfo.
Es difícil gobernar, pero peor es si se lleva a cabo con improvisaciones y no con planes de gobierno previamente preparados para ponerlos en práctica con un calendario y con las personas indicadas, en la forma correcta.
Ojalá las palabras de mi tío no caigan en el vacío y aprendamos a gobernar. Aprenderlo con una materia: Educación Política.
marisin@movistar.com.pa
Joaquín busca precisamente cómo sobrevivir en una realidad tan hostil y le muestra a Rosalba su pobreza y desgracias; pero también su voluntad de sobrevivir, resucitar, construir, hacer caminos andando. Su acción es proteica y no prosaica, y lo demuestra ejerciendo la solidaridad al intentar evitar la muerte de una desconocida usando a la muerte para alcanzar la vida. ¿Cuántos harían algo así?
Invitamos a los colonenses a acudir al Teatro de la Ciudad y al resto del país cruzar el puente Chagres y redescubrir a su gente, su creatividad y entrega.
Vayamos a ver El Puente (llame a Cooper al teléfono 445-0387), como también la rica cultura y los esfuerzos constructivos de la provincia caribeña.
raulleisr@hotmail.com
Los vendedores informales aprovechan la época para "recoger unos realitos", como contaron algunos.
Aunque la actividad estuvo un poco lenta en el área de buhonería de Calidonia, María Gallardo, venderora, explicó que las personas dejan todo para última hora y comienzan a comprar sus arreglos un día antes, "como buenos panameños".
Según esta señora, en el puesto de venta de ella y la prima, se llegan a confeccionar hasta 60 arreglos, los que tienen módicos precios que van desde los B/.3 hasta los B/. 12, dependiendo del tamaño.
Cuenta Gallardo que incluso, llegan las personas a pedirlos a su gusto o llevan sus propios artículos para que les armen los arreglos.
En este caso, el costo también va a depender del tamaño y de la cantidad de los materiales que se utilicen.
Gallardo indicó que todos los años no deja pasar esta fecha sin sacar algo a la venta y según mencionó, siempre se obtiene ganancia.
Lo cierto es que la competencia los mantiene en alerta, pues cada vez son más los que hacen suya la idea de la venta informal.

101 años de Panamá América

 
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