default

Yo tuve un sueño


Así empezaba el célebre discurso de Martin Luther King. Para muchos estadounidenses y también para el resto de los ciudadanos del mundo su nuevo sueño es que Barak Obama puede mejorar la situación crítica que hay en el imperio y que eso ayude al resto del mundo.

El sueño de los panameños es que las elecciones sean ganadas por el menos malo de los candidatos. Supongo que la gente se ha cansado de las dos alternativas tradicionales y por eso quien encabeza las encuestas es el empresario de los supermercados.

Para la gente que ha sufrido por las inundaciones su sueño es poder recuperar el Estado, aunque fuese paupérrimo que tenían antes de las lluvias. Su sufrimiento es mayúsculo. Dios no quiere el mal, pero permite que ocurran estas calamidades, algunas veces propiciadas por los desmanes que hemos causado a la madre naturaleza, para que surja de nosotros la solidaridad y compasión que en otros casos no ejercemos. Cuanta gente buena, cuantos empresarios solidarios. El mal y el sufrimiento siguen siendo un enigma. Sólo Dios sabe por qué y para qué.

¿Cuál es tu sueño? ¿Qué estás esperando? El pobre siempre espera. A veces, erróneamente, que alguien le resuelva. Muchos esperan una oportunidad. ¿Tú qué esperas? ¿Qué paguen el décimo para ir a los supercentros? ¿Qué tus ventas aumenten en la navidad? Puede que sean cosas buenas. ¿Tú esperanza es sólo de cosas de este mundo?

La esperanza es algo difícil de definir. La gente dice que la esperanza es la fe. En sus poemas sobre las virtudes Charles Péguy dice: "Lo que me asombra, dice Dios, es la esperanza, y no salgo de mi asombro. Esta pequeña esperanza que parece una cosita de nada, esta pequeña niña esperanza, inmortal". Es una pequeña niña la esperanza que empuja a sus otras hermanas la fe y el amor. La esperanza nos sostiene cuando nuestras fuerzas ya no aguantan. La sabiduría popular dice: "lo último que se pierde es la esperanza".

La gente pobre espera que tú y yo nos acordemos de ellos. La gente pobre espera que los políticos no sigan enriqueciéndose injustamente. Los pobres esperan que los bienes de la tierra, que Dios ha prodigado para todos sean bien repartidos por quienes son los líderes del mundo. Es un misterio creer, pero es un misterio esperar. Y por eso a Dios le agrada tanto la esperanza: ella depende de nosotros. Eres tú quien espera en Dios. Y Dios se pone tan contento de que tú esperes. Nosotros le decimos a la gente que no espere mucho de nosotros, pues pueden defraudarse. A Dios eso no le preocupa. Él se siente feliz de que esperemos en Él.

Tus hermanos están esperando que tú los ayudes. Nos los defraudes; no defraudes a Dios.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América