Yo tuve un sueño... hoy se hace realidad
Para entender el triunfo de Barack Obama, debemos comprender, primero, su contexto histórico y su dimensión social. Hace 44 años Martin Luther King tenía un sueño donde niños negros y blancos pudieran unir sus manos juntos; los afroamericanos luchaban por ejercer el voto, Rosa Park reclamaba tener derecho a sentarse en cualquier puesto de un autobús, así como entrar a cualquier lugar público sin ser detenidos por letreros racistas.
Hay muchas lecciones en la victoria de Obama. La primera que me viene a la mente se desprende de la lectura de su libro "Sueños de mi Padre", el cual refiere que no importa la condiciones adversas a nuestro alrededor, podemos alcanzar nuestras metas impulsados por los valores y principios que nos heredaron nuestros padres.
Creo que el mundo está cambiando, y estos cambios que estamos viviendo muchas veces son más rápidos que nuestra habilidad para percibirlos y reaccionar ante ellos.
Hace 44 años el dogma del racismo parecía incuestionable, era mundo de blancos en donde los negros no tenían cabida, pero la fe, el carácter y el esfuerzo llevaron a los afroamericanos a cuestionar el dogma y abrirse paso en todos los campos, en los deportes, en la academia, en las ciencias y, finalmente, han logrado llegar al puesto político más importante Estados Unidos. Como dice la canción de Scorpions, son "Vientos de Cambio".
La situación global actual nos obliga a cuestionar varios dogmas también. La crisis alimentaria global nos obliga a cuestionar el dogma del libre mercado por su estela de pobreza y desigualdad; la crisis financiera global nos obliga a cuestionar la liberalización y desregulación de los mercados financieros; mientras sólo se globalizan los mercados, pero no la tecnología, la cultura, la riqueza; entonces estamos obligados a cuestionar el tipo de globalización que tenemos.
Así como hay dogmas globales, también tenemos dogmas domésticos: Se nos ha hecho aceptar las condiciones de desigualdad porque "algún día el crecimiento económico derramará algo a los pobres", se nos ha hecho aceptar que debemos desproteger a nuestro productores nacionales e importar nuestros alimentos de afuera beneficiando a esos carteles dueños de supermercado e importadores, se nos ha hecho aceptar lo que dicen los teóricos del mercado y sus millonarios beneficiarios.
Creo que son tiempos de cambio. Tiempo de cuestionar los dogmas equivocados. Si al sueño de Luther King le tomó 44 años realizarse con el triunfo de Obama, aprovechemos esa misma ola de cambios para romper con los dogmas que nos mantienen retrasados y subdesarrollados.