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Yo votaré por Panamá


La permanencia en el poder del PRD sería funesta para el futuro de la nación panameña. Por consiguiente, yo votaré para evitar que eso ocurra.

La contienda electoral del próximo tres de mayo ha quedado reducida a dos opciones: el continuismo, representado por el PRD, o el cambio que promete Ricardo Martinelli. El momento de Guillermo Endara fue en las elecciones del 2004. Pero en las próximas no es un contendor. Independiente de que reconozcamos nuestra deuda de gratitud con Endara, por el servicio que le prestó a la nación, en la coyuntura presente, nuestro primer deber es contribuir a expulsar del poder al PRD; y, para ello, solo tenemos una opción: votar por la Alianza por el Cambio.

Nuestro país y su gente más humilde merecen un mejor futuro. La continuidad del PRD lo ensombrecería para muchos años por venir. ¿Es Ricardo Martinelli la encarnación del gobierno que anhela la mayoría del país? A él le corresponderá demostrarlo, con acciones concretas para cambiar nuestro absurdo y discriminatorio sistema electoral; devolver confianza en las autoridades mediante su desempeño transparente y la oportuna rendición de cuentas; construir consensos para diseñar y aplicar políticas de Estado en seguridad, educación, salud y en materia ambiental.

Un manejo coherente de las finanzas públicas es impostergable. Y debe comenzar por la revisión y ajuste a términos realistas del Presupuesto General del Estado para lo que resta del año 2009. En consecuencia, quisiéramos ver que, entre sus primeras acciones, el nuevo gobierno adopte medidas de austeridad para reducir el gasto público eliminando todas las extravagancias irresponsables de la “la llamada patria nueva”, mediante una drástica e inmediata eliminación de las botellas, los gastos suntuarios, los viajes excesivos y, sobre todo, en propaganda oficial, que alcanzó niveles de escándalo, aupados por un insensato “culto a la personalidad” y por las ansias de perpetuarse del partido gobernante.

La mayoría del pueblo panameño, así lo demostrarán los resultados del 3 de mayo está dispuesto a abrir una ventana a la esperanza y a darle un voto de confianza al Sr. Martinelli. Pero sería ingenuo asumir que toda cambiará de la noche a la mañana. El gobierno lo dirige el presidente; pero su éxito en una gran medida depende de que los mandos altos y medios lo secunden.

Ricardo Martinelli ha sido sumamente parco para desvelar a quienes escogerá para acompañarle en su gestión. Ojalá sean los mejores, de verdad. Ese sería un gran paso adelante. Pero así como es necesario un “buen equipo de gobierno”, también lo es que la Asamblea Nacional cambie radicalmente para superar la mediocridad y la incompetencia que se ha convertido en una cultura acumulada del Órgano Legislativo.

La selección del equipo de gobierno depende del Presidente; la de los diputados de todos los electores. Cuando vaya usted a depositar su voto, por favor piense en Panamá. Eso es lo que yo haré y espero que usted haga igual.

101 años de Panamá América

 
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