Zelaya como Haya
En la historia de América Latina hay numerosos casos de líderes depuestos o perseguidos, como Haya de la Torre, que se asilaron en embajadas para gestionar su exilio. Sin embargo, Mel Zelaya ha hecho lo inverso. Retornó clandestinamente a Honduras para refugiarse en la embajada brasilera y poder desde allí presionar para retornar al poder.
Micheletti ansía aguantar 10 semanas más hasta que el 29 de noviembre se den elecciones generales, las cuales podrían legitimar a un nuevo gobierno (algo que ven bien varios conservadores como el presidente de Panamá y opositores en España y EE.UU.).
Sin embargo, la jugada de Zelaya ha debilitado el plan de Micheletti. Arias quiere estar en Honduras para mediar entre ambos y uno de los dos favo- ritos en las presidenciales (el conservador Lobo) ha condicionado su apoyo a Micheletti a que inicie un diálogo.
EE.UU. quiere que Micheletti renuncie y que Zelaya acepte volver a palacio pero dando una amnistía a quienes le depusieron, renunciando a cualquier radicalismo y comprometiéndose a supervisar dichas elecciones.
Para el ALBA, mientras tanto, la presión social debe ser tal que logre dividir a las FFAA para permitir que Zelaya retorne a palacio en hombros del pueblo y él aproveche ello para querer seguir el camino de Chávez cuando revirtió el golpe de abril 2002 y pueda buscar quedarse más en el poder e iniciar un proceso similar al que él ha desarrollado en Venezuela.