“Zero” credibilidad
La ola de denuncias en torno al lanzamiento y comercialización de la Coca Cola zero ha puesto de manifiesto la realidad sobre el gigante de las bebidas azucaradas. Por más de cien años su producto estrella, Coke, ha servido para que la Coca Cola se convierta en icono corporativo y marca exitosa, con presencia en todos los mercados del planeta. Pero con el pasar de los años, hemos visto que su estrategia comercial no es más que un esfuerzo por transformar a la masa mundial en consumidores incondicionales de sus productos. Y lo que en un principio fue una fórmula secreta, hoy día es un sirope adictivo y fuente de miles de denuncias en todas las latitudes.
Cada lata de Coke contiene más de 40 gramos de azúcar y sirope, además de cafeína y colorantes en proporciones no especificadas en sus etiquetas. Por eso, y tal vez por muchas otras razones más, en varios países la venta de sodas se ha prohibido en escuelas y actualmente su publicidad se enfrenta a impedimentos para alcanzar a niños y jóvenes.
Pero la insaciabilidad del monstruo sigue en aumento. Producto de su voraz estrategia, lanzó varios años atrás la Diet Coke con el “kick” de que no contenía azúcar. Pero, lo que no explicó es que, en substitución al azúcar, se agregó una sustancia más tóxica, el aspartamo, que según la literatura afecta la salud.
Pero lo último es la tapa del coco. Coca Cola zero está formulada con sustancias cuestionadas como sulfito amónico, ciclamato sódico, acesulfamo k, aspartamo, ácido fosfórico, benzoato de potasio, citrato de sodio, y una buena cantidad de cafeína y fenilalanina. El ciclamato sódico como endulzante de alimentos y bebidas está prohibido en Estados Unidos y Europa por ser un potencial cancerígeno, pero su utilización no está prohibida en varios países.
Es por eso que en México y Chile, la Coca-Cola zero fue lanzada en enero de 2007 con una fórmula que contenía ciclamato sódico, lo cual creó una polémica y obligó a la embotelladora a realizar en febrero de 2008 un "re-lanzamiento" con una nueva fórmula. Aunque la etiqueta actual declara únicamente aspartamo y acesulfamo k como endulzantes, la posición oficial de la empresa es que el producto se reformuló por razones de mejoramiento del sabor.
Todo indica que la Coca Cola podrá enfrentar en el futuro los mismos procesos que las tabacaleras, cuando tuvieron que advertir sobre la toxicidad de sus productos y enfrentar millonarias demandas por el deterioro en la salud de sus consumidores.
Parecen no estar lejos los días en que las sodas sean prohibidas de escuelas y de todo espectáculo deportivo. Ya llegará la hora en que las embotelladoras indemnicen a los consumidores por años de afectación a la salud pública mundial, y “la chispa de la vida” acabe como Joe Camel y cowboy Malrboro, sin credibilidad para decir o fabricar nada.