¿Zona de paz en la frontera?
Organizaciones ecologistas y de derechos humanos de Ecuador buscan espacios para lograr la creación de una zona de paz en la frontera de este país con Colombia, según noticia de Reuters.
La propuesta del "Grupo Civil de Monitoreo de los Impactos del Plan Colombia en Ecuador" intenta prevenir los posibles efectos que tendría el proyecto colombiano, de 7.500 millones de dólares, para combatir en Colombia el narcotráfico y los grupos guerrilleros a los que se acusa de apoyarlo. "Queremos que se cree una zona de paz en la frontera, en las tres provincias (colindantes con Colombia), un cordón de paz para evitar la guerra", dijo un portavoz de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH), una de las siete agrupaciones del "Grupo de Monitoreo".
Ecuador y Colombia comparten una frontera de 600 kilómetros, cerca de la región del Putumayo, uno de los principales objetivos dentro del Plan Colombia. La propuesta de los activistas se contrapone al "Plan de reactivación de la zona nororiental", que el gobierno del presidente ecuatoriano Gustavo Noboa prepara, tendiente a desarrollar la zona al tiempo que conformar un contingente militar disuasivo que evite la incursión de grupos armados colombianos en el país.
"Invitaremos a premios Nobel de la paz para que nos acompañen a la zona de frontera y que ellos refuercen junto a los poderes locales el pedido al estado para que sea declarada zona de paz, con el objeto de que haya mayor contribución al desarrollo socioeconómico que al aspecto militar. Si no se logra declarar el cordón sanitario de paz es mucho más fácil que se vayan por encima de la sociedad civil los intentos bélicos, las opciones de guerra".
"Ya que la amazonía es el pulmón del mundo, es importante que se cree una zona multinacional de paz, por el aspecto ambiental, humano y cultural que eso tiene, como reserva estratégica de la humanidad". Organizaciones ecológicas insisten en esta propuesta, ya que la posible aerofumigación en Colombia de sembradíos de coca con hongos ocasionarían "daños ecológicos irreparables a toda la amazonía y (...) pueden considerarse armas químicas".
El canciller de la república y el ministro de Defensa ecuatorianos comparecerán en los próximos días ante el Congreso para explicar la participación y la influencia en Ecuador del Plan Colombia. Por su parte, organizaciones de Derechos Humanos de Ecuador, Colombia y Estados Unidos se reunirán el 20 agosto en Bogotá para tratar el caso, adelantó el vocero de la APDH.
Por la importancia de la noticia de la agencia de noticia Reuters, hemos citado varias de sus partes esperando que nos dé luces sobre la actual situación nacional y que nos permite extraer algunos aprendizajes:
En primer lugar, el riesgo que enfrenta Panamá con la situación colombiana es aún mayor que la de Ecuador, pues nuestro país es más vulnerable por ser el país más pequeño en geografía y población de los limítrofes con Colombia, ser el único de estos que no posee fuerzas armadas y poseer un área socialmente vulnerable por la pobreza y el abandono: Darién y Kuna Yala, están en la cabeza en la lista de regiones pobres del país. El índice de desarrollo urbano darienita es equivalente de países pobres de Africa. Al mismo tiempo estas regiones son espacios ecológicos, culturales, económicos y sociales para Panamá y el mundo.
No existe reacción conocida en Panamá sobre el impacto que tendrá en nuestro país, la aprobación de fondos para el Plan Colombia cuya finalidad antinarco se confunde con una misión contrainsurgente. Es posible esperar el recrudecimiento de la guerra colombiano con los resultados humanos, económicos y ambientales os ya citados. ¿Estamos preparados para ello?
Aunque es clave aumentar la vigilancia y seguridad en la frontera sin por ello militarizarnos, compartimos la afirmación ecuatoriana de que debe enfatizarse en el desarrollo socioeconómico. La posibilidad de negociar una zona de paz en la Frontera Este con los actores involucrados, es una propuesta interesante que debemos analizar.
Invitamos a los partidos políticos (que negociaron la reciente Política Panameña de Seguridad), el Ministerio de Relaciones Exteriores, las universidades, los grupos de derechos humanos y ambientalistas, las iglesias, las ONG, agencias de cooperación y sectores interesados a un diálogo nacional sobre este tema que nos afecta a todos y todas, y a partir de ello tomar las mejores y provechosas iniciativas.
La propuesta del "Grupo Civil de Monitoreo de los Impactos del Plan Colombia en Ecuador" intenta prevenir los posibles efectos que tendría el proyecto colombiano, de 7.500 millones de dólares, para combatir en Colombia el narcotráfico y los grupos guerrilleros a los que se acusa de apoyarlo. "Queremos que se cree una zona de paz en la frontera, en las tres provincias (colindantes con Colombia), un cordón de paz para evitar la guerra", dijo un portavoz de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH), una de las siete agrupaciones del "Grupo de Monitoreo".
Ecuador y Colombia comparten una frontera de 600 kilómetros, cerca de la región del Putumayo, uno de los principales objetivos dentro del Plan Colombia. La propuesta de los activistas se contrapone al "Plan de reactivación de la zona nororiental", que el gobierno del presidente ecuatoriano Gustavo Noboa prepara, tendiente a desarrollar la zona al tiempo que conformar un contingente militar disuasivo que evite la incursión de grupos armados colombianos en el país.
"Invitaremos a premios Nobel de la paz para que nos acompañen a la zona de frontera y que ellos refuercen junto a los poderes locales el pedido al estado para que sea declarada zona de paz, con el objeto de que haya mayor contribución al desarrollo socioeconómico que al aspecto militar. Si no se logra declarar el cordón sanitario de paz es mucho más fácil que se vayan por encima de la sociedad civil los intentos bélicos, las opciones de guerra".
"Ya que la amazonía es el pulmón del mundo, es importante que se cree una zona multinacional de paz, por el aspecto ambiental, humano y cultural que eso tiene, como reserva estratégica de la humanidad". Organizaciones ecológicas insisten en esta propuesta, ya que la posible aerofumigación en Colombia de sembradíos de coca con hongos ocasionarían "daños ecológicos irreparables a toda la amazonía y (...) pueden considerarse armas químicas".
El canciller de la república y el ministro de Defensa ecuatorianos comparecerán en los próximos días ante el Congreso para explicar la participación y la influencia en Ecuador del Plan Colombia. Por su parte, organizaciones de Derechos Humanos de Ecuador, Colombia y Estados Unidos se reunirán el 20 agosto en Bogotá para tratar el caso, adelantó el vocero de la APDH.
Por la importancia de la noticia de la agencia de noticia Reuters, hemos citado varias de sus partes esperando que nos dé luces sobre la actual situación nacional y que nos permite extraer algunos aprendizajes:
En primer lugar, el riesgo que enfrenta Panamá con la situación colombiana es aún mayor que la de Ecuador, pues nuestro país es más vulnerable por ser el país más pequeño en geografía y población de los limítrofes con Colombia, ser el único de estos que no posee fuerzas armadas y poseer un área socialmente vulnerable por la pobreza y el abandono: Darién y Kuna Yala, están en la cabeza en la lista de regiones pobres del país. El índice de desarrollo urbano darienita es equivalente de países pobres de Africa. Al mismo tiempo estas regiones son espacios ecológicos, culturales, económicos y sociales para Panamá y el mundo.
No existe reacción conocida en Panamá sobre el impacto que tendrá en nuestro país, la aprobación de fondos para el Plan Colombia cuya finalidad antinarco se confunde con una misión contrainsurgente. Es posible esperar el recrudecimiento de la guerra colombiano con los resultados humanos, económicos y ambientales os ya citados. ¿Estamos preparados para ello?
Aunque es clave aumentar la vigilancia y seguridad en la frontera sin por ello militarizarnos, compartimos la afirmación ecuatoriana de que debe enfatizarse en el desarrollo socioeconómico. La posibilidad de negociar una zona de paz en la Frontera Este con los actores involucrados, es una propuesta interesante que debemos analizar.
Invitamos a los partidos políticos (que negociaron la reciente Política Panameña de Seguridad), el Ministerio de Relaciones Exteriores, las universidades, los grupos de derechos humanos y ambientalistas, las iglesias, las ONG, agencias de cooperación y sectores interesados a un diálogo nacional sobre este tema que nos afecta a todos y todas, y a partir de ello tomar las mejores y provechosas iniciativas.