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Zonas de riesgo y seguridad


En Panamá se ha considerado el señalamiento de zonas “rojas” donde se transita a propio riesgo de que se pueda ser objeto de atraco o de alguna acción criminal. Se define zona de riesgo a aquella que por las condiciones socioeconómicas de sus habitantes, por la inequidad en la distribución de la riqueza o por el efecto de bandas o pandillas y del crimen organizado, se constituyen en caldos de cultivo en el que puede emerger la criminalidad. En estas zonas, una gran cantidad de familias y seres humanos quedan desprotegidos ante el avance inminente de la criminalidad. Se debe proteger el libre ejercicio ciudadano y sus libertades, garantizando su seguridad. Pero este avance ya no solo queda arraigado a estas zonas de origen, sino que ha cubierto toda nuestra geografía creando un ambiente de inseguridad y temor en la sociedad. Durante estos días santos, ha proliferado una serie de acciones delincuenciales, y sobretodo sobre los hogares de panameños que han viajado al interior del país dejando sus hogares y de otros que estando presentes, han tenido que afrontar la peligrosidad de una acción criminal. Al estrés de nuestro quehacer diario para poder vivir, se suma el estrés que se vive por el temor a la criminalidad.

Conocemos que el término seguridad comprende una gran cantidad de acepciones que la hacen compleja, porque el tema de la inseguridad no solo tiene que ver con la criminalidad sino con otros problemas como los sanitarios, los medioambientales, de desigualdad social, de desigualdad económica, y de intereses, que definen la estructuración de políticas, planes, programas y estrategias para disminuir el riesgo de la misma.

El gobierno debe dirigir estas políticas en función de la disminución de la pobreza en las zonas rurales, mejorar la desigualdad del ingreso en las zonas urbanas, mejorar en cantidad y calidad el efecto de nuestra fuerza policial, controlar el crimen organizado y las pandillas, y mejorar física y cualitativamente la razón y existencia de nuestros centros penitenciarios.

Sobre esta problemática, el ex-director de la policía de Catalunya y científico social experto en el tema de seguridad, Amadeu Recasens, asegura que “Las Políticas de Mano Dura no solucionan el problema del delito” Puntualiza que los medios construyen “miedos” como herramienta de sumisión y advierte que la crisis mundial contribuirá con esa sensación de inseguridad y temor. El experto Recasens señala que las respuestas represivas, que siempre son inmediatas a sucesos lamentables en nuestras sociedades, “crean una apariencia momentánea y no solucionan el problema”; atacan el problema momentáneo, pero no de fondo, que es social. Las políticas públicas dirigidas al manejo de este problema deben estar basadas en criterios formales y no en función de respuestas momentáneas sobre hechos que han afectado a sectores de la sociedad.

101 años de Panamá América

 
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