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Zonificación y urbanismo


Las declaraciones del urbanista Jorge Riba aparecidas en la sección Semblanzas del pasado domingo 21, constituyen apreciaciones que no deben pasar inadvertidas sobre el manejo del espacio y aguas servidas. Evidentemente en nuestro país, y especialmente en la capital, tenemos un serio problema en materia de zonificación y urbanismo. La situación atañe tanto al ornato como a la higiene, y a un evidente congestionamiento humano y vehicular que hacen temer un caos en nuestra vida diaria en muy corto plazo. Hemos señalado con anterioridad que tenemos que buscar la forma de evitarlo.
Nuestro sistema de urbanismo y urbanización ha marchado, por así decirlo, mal. Los reglamentos para zonificar y construir las vías públicas y edificios han venido siendo letra muerta, o a conciencia, por quienes en el pasado tuvieron la oportunidad y la obligación de ceñirse a ellos.
El problema es realmente delicado y es preciso solucionarlo. Sería conveniente que tanto el Ministerio de Vivienda como el de Salud y el de Obras Públicas procuren entenderse para que la colaboración de los respectivos expertos pueda hallársele solución al caso. De no ser así, vislumbramos un caos y todo lo que es la ciudad de Panamá pasará a ser, irremisiblemente, casco antes de medio siglo, a lo que contribuirá en gran parte a la sofocante y paralizadora aglomeración que estamos ya viviendo.
La oposición se muele la cabeza, pues no saben qué hacer con el ex presidente de la transición y al que le deben tanto, entre ello que vayan siempre divididos.
Las aspiraciones de Ricardo Martinelli se asientan en cosas más sencillas: su partido, su empresa y él. No hay más. Su idea de un buen gobierno es simple: anhela convertir a Panamá en un eficiente "supermercado", donde todo pueda venderse y comprarse. Es un candidato de "corte importado" que aspira a administrar la cosa pública en la que no cree. Es probable que nunca haya leído a Milton Freedman, pero es un firme convencido de sus dogmas de libre mercado.
En el PRD las cosas se complican. Sus 478 mil afiliados se debaten en torno a dos tendencias principales. Una es tradicional y sus partidarios son los "nostálgicos" que tienen un sentido medieval caballeresco sobre los logros nacionalistas de los años setenta y ochenta, cuando se insertó en la historia universal la recuperación del Canal.
Sobreviven a esa época los "conservadores de izquierda" y que trabajan en los puestos públicos como asesores. Líderes de ese período quedan pocos, la mayoría ha envejecido, otros están jubilados o en cargos diplomáticos (que es lo mismo), y otros fallecieron.
De ese movimiento, conocido como "la tendencia", y que tenía representantes que no le temían a las palabras y al verbo nacionalista, fue surgiendo las bases de la democratización del PRD. Pérez Balladares nació y creció en este ambiente político, pero como hijo genuino de los "chicago boys", donde se siente realmente más cómodo es con las ideas que lideran su contrarios dentro del partido. Esta ambivalencia, en términos taurinos, le hace ver borroso el "movimiento del capote" de su cuadrilla en el ruedo.
Paralelo a esta corriente creció una nueva generación de "perredé" de corte liberal (donde muchos, la mayoría, no saben que son lo que son), a excepción de personas como Katín Vásquez, quien posee un lenguaje avanzado y traduce al dialecto nacional el proyecto que propone. Son los precursores de la corriente optimista que nos rodea.
Con ellos ha evolucionado una nueva "cultura política" que hace tabla rasa de los valores nacionalistas, palabra que incluso les perturba. Son realistas, pragmáticos y proyectan el porvenir en base a los índices fondomonetaristas de bienestar de la sociedad. Se hacen acompañar del "team Martín" que impuso la moda "impresionista" (con un siglo de retraso) de la bandera panameña: difusa, ambigua, sin bordes que la definan, colores "light" y estrellas de trazos infantiles. ¿Un lienzo de un programa de gobierno? Pronto lo sabremos.
Este es el escenario de "los primos" (jóvenes, ricos y famosos) que aspiran a la sucesión de Torrijos (hijo). Están en campaña y cuentan con el apoyo de los empresarios y de los estamentos territoriales estatales que representan. Ganen o pierdan, el asunto quedaría en familia. Parece que todos son amigos, compadres, socios o primos, así las cosas podría votarse por cualquiera.
Sin embargo, aclaró que no se definió la situación de la propiedad.
La titular del MIVI contó que los moradores protestaron en las calles precisamente por un problema que ha trascendido desde ese entonces, "gobierno tras gobierno, sin que nadie se preocupara por entregarle su título de propiedad de las tierras a los moradores".
Señaló que luego de una reunión con la población, se llegó al acuerdo de que la institución estará los días 27 y 28 de enero realizando una jornada de actualización de expedientes, en donde se les dará un trato preferencial a las primeras familias que habitaron el lugar.
"A esas personas se les dará su título de tierra completamente gratis, mientras que a los otros se les hará un estudio para saber la situación económica por la que atraviesan y así averiguar a qué acuerdo se puede llegar con el Banco Hipotecario que es el dueño de esas tierras", adelantó.

101 años de Panamá América

 
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