El líder opositor venezolano Manuel Rosales, gobernador del estado petrolero de Zulia, no se presentó hoy ante la Asamblea Nacional (AN), que lo había citado responder a las acusaciones de corrupción en su contra, y consideró la convocatoria como "una emboscada".
"Lo que querían hacerme en la AN era una emboscada; yo no me iba a prestar a ese linchamiento político", dijo Rosales, del partido opositor Un Nuevo Tiempo (UNT), que justificó su ausencia en la AN, de mayoría oficialista, en que no se le avisó con suficiente antelación.
La citación al actual gobernador de Zulia y candidato en las elecciones municipales del próximo día 23 a la alcaldía de Maracaibo, capital de ese estado fronterizo con Colombia, fue realizada, según declaraciones a la prensa local del diputado oficialista Calixto Ortega, el pasado lunes.
"Estoy dispuesto a ir a cualquier instancia, y a debatir en cualquier escenario la andanada de mentiras y falsedades que se han dicho contra mí", agregó Rosales.
Además, acusó a los parlamentarios de tener preparadas "turbas en los alrededores del edificio" legislativo al que fue citado, para que le "agrediesen e hicieran un espectáculo".
Los diputados de la Asamblea Nacional decidieron convocar de nuevo a Rosales para el 26 noviembre, debido a que el Legislativo entró en receso para que sus miembros participen en la campaña electoral de cara a los comicios de regionales y municipales del 23 de noviembre.
"Las cartas están echadas, ni emboscadas ni linchamientos políticos tendrán ningún resultado (...); el mapa venezolano va a cambiar de color, va a ser plural", dijo,
Rosales fue candidato presidencial en las elecciones en las que en diciembre de 2006 resultó reelegido Chávez hasta el año 2013.
"El Zulia no se cala a un gobernador títere del presidencialismo", agregó.
Chávez acusa a Rosales de querer convertir ese estado en "una Santa Cruz venezolana", en referencia a la provincia autonomista boliviana opositora, y de haberlo convertido en refugio de paramilitares, de mafias del narcotráfico y de grupos de extrema derecha.
Gane o pierda la elección, "Rosales va preso", ha reiterado el jefe de Estado, quien ha pedido que las instituciones actúen contra el gobernador conforme a las denuncias.
Rosales ha respondido que tendrán que matarlo para sacarle de la contienda política y electoral o encarcelarlo.
"Tendrán que matarme, porque no tienen ninguna razón para hacer nada contra mí", dijo el gobernador, quien aseguró que todos los señalamientos en su contra obedecen a un plan "político, sucio y cobarde" por el hecho de figurar en las encuestas como favorito.