El presidente del Banco Mundial (BM), Robert Zoellick, dijo hoy que Oriente Medio necesitará crear 40 millones de puestos de trabajo en la próxima década y se refirió al desempleo como uno de los grandes desafíos a largo plazo de la región.
"Los regímenes de Oriente Medio han tratado de tapar el problema del desempleo con una mezcla de represión política, trabajos en el sector público y subvenciones a los alimentos, el combustible y otras necesidades", dijo Zoellick en un discurso en un centro de estudios de Washington.
Esos recursos, explicó el titular del Banco Mundial, permitieron a los regímenes de la zona ganar algo de tiempo pero nada más que eso.
Insistió en que esas medidas resultaron "caras e ineficaces" y sirvieron para alimentar el nepotismo pero no las necesidades de la gente, así como para fomentar el amiguismo pero no la competitividad y la corrupción pero no el capitalismo.
Sacó a colación, en ese sentido, las cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que calcula que la tasa de desempleo para los jóvenes de entre 15 y 24 años en Oriente Medio es del 25 por ciento.
En algunos países como Egipto y Jordania, dijo, el desempleo entre las mujeres jóvenes es del 40 por ciento.
Según las cifras del Banco Mundial el coste del desempleo juvenil en el mundo árabe se estima en hasta 50.000 millones de dólares anuales.
Las recientes revueltas populares en la zona hacen, dijo Zoellick, que los Gobiernos de Oriente Medio se topen ahora con unas "enormes expectativas" entre sus habitantes más jóvenes.
"Quieren trabajos ahora", explicó el responsable del BM, quien señaló que la falta de actuación acarrea riesgos, al igual que lo hace el optar por las medidas equivocadas.
"La reforma de las políticas será tan importante como el dinero", aseguró.
Subrayó, de todos modos, que esas reformas deberán estar respaldadas por un proceso amplio de consultas que tenga en cuenta también al segmento más joven de la población.
Las reformas, además, "deben de ser transparentes y rápidas".
Afirmó que a corto plazo la región necesitará impulsar proyectos que generen un gran número de puestos de trabajo, así como reducir un sector público inflado.
Para crear trabajos, aumentar la productividad y mejorar su integración en la economía global los países deberán estar abiertos a importar conocimiento, tecnologías y sistemas de manufactura y logísticos.
"Hay muchas vías hacia la prosperidad, pero hay que optar por una. La inacción no conduce a ninguna parte", insistió Zoellick.