El ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Fernando Pimentel, ha sido urgido por el Gobierno de Dilma Rousseff a aclarar sospechas de irregularidades ventiladas por la prensa local, confirmaron hoy fuentes oficiales, un día después de la renuncia del titular del Trabajo, Carlos Lupi.
La salida de Lupi este domingo, forzada por diversas denuncias, elevó a siete el número de ministros que han dimitido o han sido destituidos desde que Rousseff asumió la Presidencia, el 1 de enero pasado.
Seis de ellos, como el propio Carlos Lupi, fueron arrastrados por denuncias de corrupción, y otro salió por públicas diferencias con el Gobierno.
Según publicó el diario O Globo y confirmaron hoy portavoces de la Presidencia, Rousseff le ha pedido a Pimentel que explique los trabajos que realizó mediante una firma consultora de su propiedad para empresas que mantienen contratos con la Alcaldía de la ciudad de Belo Horizonte, de la que fue titular entre 2002 y 2009.
El propio Pimentel declaró que la presidenta, con quien mantiene desde hace años una estrecha amistad, le pidió que "actúe con mucha transparencia y tranquilidad", pues considera que no hubo ilícitos en esos trabajos.
Documentos obtenidos por O Globo dicen que Pimentel prestó servicios a esas empresas entre 2009 y 2010, período en que algunos de sus clientes obtuvieron contratos para la ejecución de obras en Belo Horizonte.
De acuerdo a la versión del diario, los servicios de consultoría le rindieron a Pimentel unos dos millones de reales (1,2 millones de dólares al cambio actual) y pudieran configurar un caso de tráfico de influencias, lo cual fue rechazado por el propio ministro.
"Fue una forma que tuve de ganar dinero y sobrevivir. No hubo nada de ilegal en eso", dijo a O Globo Pimentel, quien remarcó que en ese período no ocupaba ningún cargo público.
Sin embargo, fuentes del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) dijeron hoy a Efe que han comenzado a evaluar la posibilidad de convocar a Pimentel al Congreso para que aclare su situación, como ocurrió antes con los seis ministros que cayeron por sospechas de irregularidades.
Ante esos movimientos de la oposición, el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) aseguró hoy que hará lo posible para evitar la comparecencia del ministro de Desarrollo, Industria y Comercio al Congreso.
"No era diputado, no era senador, no era alcalde ni era ministro" cuando prestó esas consultorías, por lo cual "no hubo nada ilegal", dijo hoy el diputado Candido Vaccarezza, jefe del grupo del PT en la Cámara baja.
La oposición, sin embargo, parece decidida a convocar a Pimentel y compara su caso con la situación que llevó a la dimisión del ahora exministro de la Presidencia Antonio Palocci, acusado de tráfico de influencias con consultorías que realizó en 2010, cuando no ocupaba cargos públicos.
"¿Será que Pimentel fue alumno de Palocci?", preguntó hoy con ironía el senador Álvaro Dias, del PSDB.
El parlamentario también recordó que Palocci "inauguró" la ola de dimisiones en el Gobierno de Rousseff, en junio pasado.
Tras la salida de Palocci, y con una frecuencia de casi uno por mes, cayeron por denuncias de corrupción los antiguos titulares de Transportes, Alfredo Nascimento; Agricultura, Wagner Rossi; Turismo, Pedro Novais; Deporte, Orlando Silva; y Trabajo, Carlos Lupi.