OXFAM y la FAO, aliados para promover los seguros de riesgo "climáticos"
Cancún (México)
Oxfam Internacional y el Programa Mundial de Alimentos (FAO) anunciaron hoy una alianza para promover los créditos y seguros de riesgo relativos al cambio climático para las poblaciones rurales, que representan el 70% de los pobres en el planeta.
En rueda de prensa, el director ejecutivo de Oxfam Internacional, Jeremy Hobbs, y la directora del Programa Mundial de Alimentos, Sheila Sisulo, explicaron que la iniciativa necesita del apoyo del sector privado y público con el objetivo de recaudar 28 millones de dólares en cinco años.
Etiopía y otros tres países africanos, aún no determinados, serán los beneficiarios del proyecto, denominado R4, que más adelante puede extenderse al continente asiático, según David Satterthwaite, responsable de microcréditos de la ONG Oxfam.
La directora del Programa Mundial de Alimentos añadió que R4 facilitará el acceso a los seguros "climáticos", cuyas primas podrán ser abonadas a cambio de trabajo en tareas de irrigación o de protección forestal.
De acuerdo con sus datos, las consecuencias del cambio climático afectan a alrededor de 2.000 millones de personas y las proyecciones actuales apuntan a que el fenómeno incrementará el riesgo de hambrunas entre un 10 y 20 por ciento en el año 2050.
Hoy, casi mil millones de personas padecen desnutrición, señaló Sisulo en la rueda prensa, que se celebra en el sexto día de sesiones de la cumbre de la ONU sobre cambio climático en Cancún.
El hecho de disponer de estas pólizas para hacer frente a inundaciones o sequías también facilitará el acceso a unas mejores condiciones de crédito a los agricultores (compra de semillas, herramientas, etcétera).
El director ejecutivo de Oxfam Internacional explicó que la iniciativa nace del éxito de un proyecto similar que comenzó en Etiopía en 2008, donde el número de hogares que se acogieron a pólizas de seguro creció exponencialmente de 200 en el primer año a 1.300 en 2010.
La COP16 alcanza su ecuador en busca de un equilibrio difícil
Cancún (México), 4 dic (EFE).- La XVI Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático (COP16) alcanzó hoy su ecuador con interés de la mayoría de los países por lograr un "paquete equilibrado" de decisiones finales, pese a que ello signifique aún cosas muy diferentes. "Todo el mundo está de acuerdo en que debe haber un equilibrio pero todos lo entienden de manera distinta", dijo a Efe Antonio Hill, observador de Oxfam Internacional en la conferencia climática. La Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (CMNUCC, 1992), en la que se enmarca la COP16, aspira a frenar los efectos adversos del cambio climático, entendido éste como el relacionado directa o indirectamente con la actividad humana que altera la composición de la atmósfera. Para el representante de Oxfam, la idea de un resultado equilibrado es resbaladiza, como ha quedado claro en las intervenciones públicas de los distintos países estos primeros seis días. A su juicio, la financiación y los mecanismos de medición, reporte y verificación (MRV, transparencia) son las dos áreas donde más se ha avanzado, mientras que la forma legal para hacer cumplir los acuerdos y la mitigación, son las que van más despacio. El enviado de EE.UU. para cambio climático, Todd Stern, ha dicho que ve posibles acuerdos en adaptación, transferencia de tecnología, transparencia, tecnología y mecanismos contra la desforestación de bosques (REDD, en inglés) y, "a grandes rasgos", sobre mitigación (recorte de emisiones de gases efecto invernadero, GEI), área en la que Estados Unidos es el segundo emisor, con un 19% del total. Por su parte, el número dos de la delegación china, Huang Huikang, demandó que "los países desarrollados deben liderar en mitigación y en otras acciones requeridas" y señaló que "la financiación y la tecnología son los elementos clave para lidiar con cambio climático". Sin embargo, admitió que en el país que más contamina del mundo, con un 22% de los GEI, están "muy preocupados" por el lento avance de los compromisos en el Protocolo de Kioto, que obliga a 37 países desarrollados, y con la decisión de Japón de no aceptar una segunda fase del mismo. Para Akira Yamada, negociador nipón, las discusiones de cambio climático necesitan un acuerdo "global y vinculante" que incluya a los "mayores emisores", no nada más a los países industrializados, por lo que es imperioso vincular al proceso tanto a China como a EE.UU. También cree que aprobar más medidas de transparencia en Cancún es necesario para "mejorar la confianza" en un proceso liderado por la ONU pero frágil, en buena medida, por la exigencia de consensos. Según Laurence Graff, del equipo de trabajo de la Unión Europea (UE), tener un "paquete equilibrado" pasa por sumar al mismo a EE.UU., en particular en anclar un compromiso de recortes de emisiones del 17% en 2020 respecto a 2005. "Definitivamente nos tenemos que mover más allá de lo que acordamos en (la cumbre de 2009 en) Copenhague", añadió, con los Veintisiete dispuestos a mejorar una segunda fase de Kioto siempre y cuando otros países fuera de ese tratado se sumen, especialmente China y EE.UU.. Bruno Sekoli, de Lesotho y a la vez portavoz de los países menos desarrollados (LDC, en inglés), señala que avanzar en mitigación es prioritario para los 49 miembros de ese grupo, que "no se puede meter en él la cabeza bajo tierra, como una avestruz" porque ello hará "más alto el coste de la adaptación" a los fenómenos climáticos extremos. Leon Charles, jefe negociador de la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS), coincide con la necesidad de recortar las emisiones, ya que "cuantas más haya, mayor será el daño", sobre todo entre los 43 países miembros. "El nivel de ambición actual en relación con los compromisos necesita ser elevado significativamente", ha señalado Charles. Esta mañana, desde la XX Cumbre Iberoamericana de Mar del Plata (Argentina), el presidente de México, Felipe Calderón, advirtió que la radicalización de posturas en la Cumbre de Cancún sobre el cambio climático puede impedir que se alcancen compromisos. "Es posible tener avances concretos (...) La postura del 'todo o nada' sería el pretexto magnífico para no llegar a compromisos", indicó.