El endurecimiento de la postura sobre Irán será uno de los principales temas que tratarán los ministros de Asuntos Exteriores del Grupo de los 8 (G8) durante la reunión de dos días que mantendrán a partir de mañana en las cercanías de la capital canadiense, Ottawa.
El ministro de Asuntos Exteriores de Canadá y anfitrión de la reunión, Lawrence Cannon, anunció el pasado viernes que Ottawa utilizará el encuentro para presionar a sus socios para que impongan sanciones contra Irán por su programa nuclear, que Occidente cree tiene como objetivo el desarrollo de armas nucleares.
"Sus acciones provocan dudas muy serias de que su programa nuclear sea pacífico. No nos queda otra opción que buscar nuevas sanciones contra Irán, idealmente a través del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas", afirmó el ministro.
Por su parte, Teherán asegura que su programa nuclear, que incluye el enriquecimiento de uranio para alimentar reactores nucleares, tiene objetivos pacíficos para generar energía eléctrica.
Pero hace una semana, Cannon ya había afirmado que las medidas tomadas por la república islámica en su programa nuclear son "una gran amenaza a la región y para el mundo" y que Ottawa "está preparado para poner más presión en Irán y detener sus actividades de enriquecimiento".
A la reunión, que se celebrará en el Chateau Cartier, en las afueras de Ottawa, asistirán los máximos representantes diplomáticos de Francia, Alemania, Italia, Japón, Rusia, el Reino Unido, Estados Unidos y Canadá así como la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Catherine Asthon.
El objetivo de los países con una posición más dura hacia Irán (EE.UU., Canadá, Alemania y Francia) es convencer a Rusia de la necesidad de imponerle severas sanciones.
En este sentido, Washington negó el viernes que esté preparado a rebajar el tono de posibles sanciones a cambio de ganar el apoyo de Rusia y China, dos países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU que se han mostrado reticentes a seguir la línea de acción occidental.
Los cancilleres también prepararán el terreno para la Cumbre del G8 que se celebrará a finales de junio al norte de Toronto y en la que Irán volverá a ocupar un papel predominante en las discusiones de los líderes de las ocho naciones.
En la reunión se tratarán igualmente la proliferación nuclear y Corea del Norte.
Cannon dijo que la reunión discutirá la revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear que se llevará a cabo en mayo en Nueva York ante el escaso éxito del desarme de los países nucleares y el temor de que otros persigan la producción de armas atómicas.
Otros temas que el canciller canadiense pondrá sobre la mesa serán el conflicto de Afganistán así como la situación en Yemen, en donde se gestó el fallido atentado del 25 de diciembre pasado contra un avión estadounidense.
Pero Canadá dijo no tiene planeado introducir en las discusiones el conflicto israelí-palestino después de las tensiones provocadas por el anuncio de Tel Aviv de que construirá centenares de viviendas en Jerusalén Este, territorio que ocupa desde 1967.
Sin embargo Cannon añadió que es posible que la situación del proceso de paz del Oriente Medio sea presentado por alguno de los restantes países que asistirán a la cita.
El mismo lunes, poco antes del inicio oficial de la reunión, Cannon, la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, y el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, se reunirán, también en las proximidades de Ottawa, con sus homólogos de Dinamarca y Noruega para discutir sobre el Ártico.
Esa región está ganando importancia económica y estratégica con el aumento global de las temperaturas y la desaparición de su capa de hielo.
La creciente facilidad de acceso al Ártico y las vastas reservas de materias primas que se cree que yacen en ese territorio han provocado en los últimos años tensiones entre los países adyacentes que los cinco ministros de Asuntos Exteriores intentarán limar durante la reunión de Ottawa.