Países piden mayor transparencia y apertura al Consejo de Seguridad de la ONU


Numerosos países miembros de Naciones Unidas pidieron hoy al Consejo de Seguridad una mayor transparencia y apertura en sus actuaciones, por considerar que adopta sus decisiones sin tener en cuenta la opinión del resto de miembros del organismo mundial.


Estas solicitudes de reforma se produjeron durante una reunión abierta del máximo órgano convocada por su presidente de turno, el embajador japonés Yukio Takasu, para revisar sus métodos de trabajo.


El embajador de Egipto ante la ONU, Maged Abdelaziz, recomendó en nombre del Movimiento de los Países No Alineados (NOAL) que se abra un mayor número de reuniones a las delegaciones que no son miembros del Consejo, en aras de "incrementar la transparencia, apertura y consistencia en el ejercicio de su mandato" de preservar la paz y la seguridad en el mundo.

 

De esta manera, podría "tomar en cuenta las opiniones y contribuciones de un sector más amplío de los miembros de Naciones Unidas, en particular de aquellos que son objeto de discusión en el Consejo", resaltó.


Al mismo tiempo, el representante de los 118 países del NOAL exigió al Consejo que deje de "invadir" en sus actuaciones funciones y poderes que corresponden a la Asamblea General del Organismo y el Consejo Económico y Social.


También pidió al máximo órgano de la ONU que evite invocar en sus acciones el capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, que autoriza el uso de la fuerza, y se limite a emplearlo como "medida de último recurso".

 

Los partidarios de la reforma del Consejo de Seguridad consideran desfasado e injusto el actual modelo del órgano, en el que Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Rusia y China, los cinco grandes vencedores de la II Guerra Mundial, siguen siendo los únicos miembros permanentes y con derecho a veto.


El resto de los 192 países que integran Naciones Unidas sólo tienen acceso a diez plazas no permanentes, por períodos de dos años, por lo que muchos se sienten excluidos de las decisiones adoptadas por el órgano.


El llamado grupo de los S-5 (Costa Rica, Jordania, Liechtenstein, Singapur y Suiza) recomendó que se exploren nuevas fórmulas y mecanismos para "aumentar el acceso y la transparencia".

 

Asimismo, y al igual que otras delegaciones, se opusieron a que las reuniones informativas con miembros del Secretariado de Naciones Unidas o enviados especiales suelan estar cerradas a los países que no son miembros del Consejo.


"Consideramos que los métodos de trabajo son una parte inseparable de la reforma integral del Consejo de Seguridad", dijo en su intervención en nombre del S-5 el embajador de Liechtenstein, Christian Wenaweser.


Los cinco miembros permanentes reiteraron en general su compromiso con un Consejo más transparente y abierto, pero también resaltaron la importancia de que los cambios no afecten a su eficacia y capacidad de actuación.

 

También destacaron que en los últimos años se ha multiplicado el número de debates y reuniones a puerta abierta, mientras siguen las largas negociaciones para ampliar la composición del máximo órgano.


"Hay que equilibrar la transparencia con la eficacia. El Consejo de Seguridad debe poder discutir en privado algunos asuntos delicados", observó el embajador del Reino Unido ante la ONU, Mark Lyall Grant.


De todos modos, algunas acciones recientes del organismo han vuelto a poner en duda la voluntad de transparencia del Consejo a los ojos de sus críticos.


Entre otras cosas, tras el traslado a una nueva sala a causa de las obras de reforma que se llevan a cabo en la sede de la ONU, se ha restringido el acceso de los embajadores no miembros del órgano y de la prensa a las inmediaciones de la sala del Consejo.


"Esta gente actúa como si todavía estuviéramos en 1945", se quejó un embajador de un país africano que a menudo es objeto de la atención del Consejo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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