Países sientan las bases de un tratado sobre el comercio de armas, dice diplomático


La primera sesión preparatoria de un futuro Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA) convencionales, que el viernes concluye en la sede de la ONU, ha logrado sentar "los cimientos" del instrumento y avanzar dentro de un ambiente "constructivo", aseguró el responsable del proceso.


El diplomático argentino Roberto García Moritán, que preside el comité negociador del tratado, dijo en una entrevista con Efe que se siente complacido por el resultado de las dos semanas de negociaciones.


Aseguró que la atmósfera reinante ha permitido progresar "con comodidad" en el complejo proceso de sentar las bases y los principios del tratado.

 

"Al tener los principios e identificar los elementos principales, así como los objetivos y los propósitos (del documento), ya tienes la base, los cimientos, para empezar a construir", indicó.


Asimismo, explicó que la intención es empezar el proceso de redacción de un borrador en las dos sesiones de negociaciones que se celebrarán en 2011 y en la de 2012, tras lo que el comité entregará el resultado de su trabajo a la Asamblea General de Naciones Unidas.


El TCA, impulsado principalmente por la Unión Europea (UE) y Latinoamérica, busca establecer normas globales vinculantes que rijan la importación, exportación y transferencias de armas convencionales.

 

Sus partidarios consideran que la ausencia de normas internacionales contribuye al desvío de armas al crimen organizado y facilita que se empleen para violar los derechos humanos.


García Moritán afirmó que "existe una buena predisposición porque hay confianza en el mecanismo de este ejercicio".


"Es clave que la gente sepa que su punto de vista no será desmerecido", observó, por lo que se trata de abordar con respeto las divergentes posiciones de la comunidad internacional.

 

"Hay pocos temas más sensibles para los Estados que la seguridad, que a veces es de naturaleza sicológica. No es fácil a veces entender las amenazas de seguridad que siente un Estado", resaltó el diplomático.


En ese aspecto, subrayó que "aquí no se pretende prohibir que nadie compre armas, ni que nadie las produzca", aunque advirtió que "todas las armas que terminaron en las manos incorrectas empezaron en las correctas".


"El propósito del tratado es tener estándares y criterios comunes para ser aplicados por todos los Estados a la hora de exportar un arma", recalcó.

 

Según el responsables de las negociaciones, los divergentes puntos de partida no han impedido que haya "un ambiente constructivo sobre el que avanzar".


"Creo que en general existe un entendimiento claro de cuáles son los elementos centrales del tratado, y eso me parece un punto importante", explicó.


Uno de los puntos que se discute, prosiguió el diplomático, es identificar qué tipo de armas en concreto se verán afectadas por el futuro tratado.


"Existe en la sala la sensación de que cualquiera que sea la lista, deberá ser revisable en el tiempo, para que el instrumento se mantenga actual", apuntó.


En ese sentido, explicó que el mercado de armamentos es mucho más complejo de lo que parece, pese a que está dominado por un puñado de países, ya que los componentes de estos productos se producen en muchas ocasiones fuera de las fronteras de las naciones de los fabricantes.


"Es un tema de precios, y el que va es el que produce el gatillo más barato no importa en qué región viva", dijo García Moritán, tras señalar que hay más de 100 países que producen algún tipo de armamento.


Según los cálculos de algunas ONGs, más de 1.000 personas mueren cada día en el mundo a causa de armas de fuego cortas y otras miles por razones derivadas de la violencia.


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101 años de Panamá América

 
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