Tal vez proyectando e imaginando el legado de su gestión, la presidenta Mireya Moscoso vislumbra algunas monumentales obras que buscan ser erigidas al socaire de su gobierno.
Al menos eso es lo que parecen prometer quimeras por materializarse, como son el segundo puente sobre el Canal, la construcción de amplios edificios en el Hospital Santo Tomás, el ferrocarril y el monorriel. El tercer juego de esclusas podría integrar también esta galería de obras.
Por lo pronto, ya son varios los comentarios que hormiguean en derredor de las pantagruélicas proyecciones, promisorias de su legado. Una de las más comentadas y que aceleradamente germina bajo el mandato presidencial de Moscoso, se asienta en el Hospital Santo Tomás.
Gabriel Cedeño, director de Infraestructura del Ministerio de Salud, explicó que el proyecto es parte “no solamente de las promesas con las que la presidenta Mireya Moscoso está interpretando el sentir del pueblo panameño, sino que también es una obra necesaria para la salud del pueblo panameñoâ€, producto de una planificación estudiada a profundidad.
Dijo que este no es un proyecto improvisado, sino uno que nace de un plan médico funcional que dice mediante estadísticas, que aquí se necesitan este tipo de servicios.
Se apuesta como fecha para ver culminada la obra, aquélla que nadie precisa pero todos calculan, hacia principios del año 2003, luego de lo cual restaría la capacitación, y la mudanza. “Es política del Ministerio de Salud que se inaugure cuando ya se atienda al primer pacienteâ€, acotó Cedeño.
Si bien la del Santo Tomás es una de las proyecciones más comentadas, no es la única. Otra que al parecer marcha sobre ruedas y a todo vapor, es el Ferrocarril de Panamá, que, como se ha anunciado en distintos medios, estaría programada para iniciar operaciones durante los primeros meses del próximo año, y tendrá un costo de 75 millones de balboas.
Se entiende que este Ferrocarril interoceánico, considerado como elemento de suprema valía del centro multimodal de carga que toma impulso en Panamá, se dedicará a transportar materiales, pero no se excluye la eventualidad de que a futuro se brinde transporte a pasajeros.
Ya para el mes de febrero se activó la marcha simbólica de la locomotora “Ciudad Colón 1855â€, inaugurando así el despegue de la reconstrucción del Ferrocarril de Panamá, una monumental obra que facilitará la movilización de más de medio millón de contenedores al año.
Acudieron a ese celebrado acto, entre otras personas del caleidoscopio político, la presidenta de la República, Mireya Moscoso, los vicepresidentes de la República, Arturo Vallarino y Dominador Kayser Bazán, así como el embajador de Estados Unidos en Panamá, Simón Ferro.
Dos obras más conforman el espectro trazado por las autoridades de gobierno. No habían terminado de tomar posesión el año pasado, cuando ya a mediados de septiembre las autoridades anunciaban la inminente construcción de un monorriel y un segundo puente sobre el Canal de Panamá. En lo que se anunció como la construcción de nuevos proyectos viales, la presidenta externó la construcción de un monorriel sobre la avenida Ricardo J. Alfaro y un puente por el Canal que se efectuarían a través de licitaciones para otorgarlas en concesiones administrativas.
Desde que esasobras fueron anunciadas, un manojo de variaciones se han engarzado con el correr del tiempo, lo que no parece haber diezmado el entusiasmo de las autoridades en la promoción de las obras camino a erigirse.
Aún se habla con optimismo parecido a aquél exteriorizado en el fragor del entusiasmo por el despegue del nuevo gobierno, cuando el entonces ministro de Economía y Finanzas, Víctor Juliao, destacó que se estudiaba la construcción del monorriel o algo similar para el transporte colectivo masivo.
Otro que no se privó de hablar tan pronto comenzaba el nuevo gobierno fue el nuevo ministro de Gobierno y Justicia, Winston Spadafora, quien adelantó en agosto de 1999, que dentro de los planes del gobierno se tenía previsto la construcción del monorriel que se extendería desde Tocumen hasta la Plaza 5 de Mayo, para lo cual se estaba convocando a licitación a varias empresas internacionales. La construcción de este monorriel recibirá un tratamiento especial dentro del gobierno de Moscoso, alentó aquella vez el premier.