La periodista peruana Vicky Peláez detenida el pasado domingo en EE.UU. por presunto espionaje a favor de Rusia viajaba todos los años a Perú a pasar la Navidad y sus vacaciones en agosto, en fechas cercanas a cuando supuestamente recibió pagos por esa actividad, informó hoy la prensa en Lima.
Aunque la denuncia fiscal presentada en Nueva York sólo habla de un país suramericano en el que se hacían los contactos con supuestos agentes rusos, el diario Perú.21 señaló hoy que "se sospecha que el Perú haya sido el lugar de encuentro con los contactos rusos" desde el 2000.
El periódico recogió las declaraciones de la familia de Peláez en Perú en las que aseguraron que la columnista del diario La Prensa de Nueva York, "venía todos los años para Navidad y en sus vacaciones de agosto".
Según la investigación fiscal en EE.UU., los pagos entregados por los supuestos agentes de inteligencia rusos a Peláez y su esposo Juan Lázaro, de origen uruguayo, se habrían realizado el 14 de enero del 2000, el 20 de febrero del 2002, el 23 de febrero del 2003 y el 25 de agosto del 2007.
En 2003, el monto recibido por Peláez habría sido por 80.000 dólares, de acuerdo con una conversación telefónica de la periodista que las autoridades estadounidenses interceptaron para esta pesquisa.
La hermana de la detenida, Elvira Peláez, dijo a la prensa local, según recoge hoy el diario La República de Lima, que el Gobierno del presidente peruano, Alan García, debe interceder por la periodista, así como el estadounidense lo hizo por la excarcelada Lori Berenson, sentenciada por terrorismo en Perú y con libertad condicional desde el mes pasado.
"El Gobierno del presidente (Barack) Obama intercedió por su gente (Berenson) frente a Alan García, es momento que García haga lo mismo por su compatriota. Se debe jugar por su gente, es su deber", apuntó Peláez.
La periodista peruana, que residía hace 25 años en Estados Unidos, sospechaba que era perseguida por sus artículos contrarios a la política internacional de Estados Unidos, según le comentó a su hermana una semana antes de su detención.
Además de Peláez y su esposo, fueron detenidas otras nueve personas sobre las que pesan las sospechas de que integraban una red de espionaje en favor de Moscú, trabajaban en parejas, tenían identidades y pasaportes falsos, se reunían en secreto, escribían con tinta invisible y enviaban sus mensajes por radio a través de onda corta.