La Policía Antidrogas de Perú incineró en lo que va de año más de 30 toneladas de cocaína, unas 11 más que en el 2007, informó hoy el ministro peruano del Interior, Remigio Hernani.
El funcionario reafirmó el compromiso de su sector de enfrentar el tráfico ilícito de drogas y señaló que la crisis financiera internacional no afectará las acciones de su Ministerio contra el narcotráfico y las mafias internacionales el próximo año, para el que ya se ha destinado un presupuesto.
También indicó que durante 2008 la Policía Nacional asestó duros golpes al narcotráfico, como la "operación ladrillo" que en marzo permitió decomisar 1,5 tonelada de cocaína oculta en colchones de doble fondo o la "operación bentonita", realizada en el puerto del Callao, donde se decomisó un gran cargamento de esta sustancia ilícita oculto en mineral que tenía como destino Italia.
El ministro destacó, entre otras acciones, la incautación el pasado mes de septiembre de 2,5 toneladas de clorhidrato de cocaína, ocultas en tambores de caucho, durante una intervención en un inmueble ubicado en el distrito limeño de Chorrillos con un valor de 125 millones de dólares en el mercado internacional.
Hernani presentó estas cifras durante la incineración hoy de 4,1 toneladas de droga (cocaína, pasta básica, marihuana, amapola y alcaloide de opio), en la sede de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía Nacional (Diroes), en la periferia este de Lima.
Según informó el Ministerio del Interior en una nota de prensa, los productos incinerados hoy tienen un valor calculado en 83,3 millones de dólares en EE.UU., mientras que en Europa esta misma mercancía tendría un precio de 187,4 millones de dólares.
Perú es, según datos de Naciones Unidas, el segundo mayor productor mundial de cocaína después de Colombia.