El Gobierno peruano hizo hoy efectivo el pase al retiro del general Edwin Donayre, que ocupaba la comandancia general del Ejército, y con ello zanjó las diferencias entre los Gobiernos de Santiago y Lima debido a unas declaraciones del militar.
El presidente peruano, Alan García, declaró hoy que la controversia causada por las palabras de Donayre, consideradas ofensivas por Chile, ya fue solucionada con la designación del general Otto Guibovich, como nuevo jefe del Ejército.
"Con esto me parece que no habría nada más que hablar sobre el asunto", expresó García a Radio Programas del Perú (RPP), horas antes de que se produzca la toma de posesión de Guibovich y la despedida de Donayre en el Cuartel General del Ejército.
El ahora ex comandante se puso en el ojo de la tormenta hace dos semanas cuando se difundió un vídeo, de una reunión privada, en el que declaraba: "chileno que entra (a Perú) ya no sale y si sale, saldrá en cajón. Si no hay suficientes cajones, saldrán en bolsas de plástico".
García contó a RPP que al ver ese vídeo llamó a su colega chilena para que lo conociera de él, antes que a través de la prensa, y que le informó que "en diez días" habría un cambio en la estructura de mando del Ejército.
El mandatario le pidió a Bachelet que "dé por superado el incidente" y ella le agradeció que se lo haya comunicado, dijo.
Sin embargo, conforme las críticas contra Donayre iban creciendo en Lima y Santiago, el canciller chileno, Alejandro Foxley, agravó el tema, en opinión de García, al pedir que el alto militar fuera destituido y no simplemente pasado al retiro.
"Así como fueron poco felices las expresiones del general Donayre, aunque fueron íntimas, también fueron poco felices las de un ministro extranjero diciendo: te ordeno que hagas esto. Eso no me parece y, por consiguiente dije que acá no recibimos órdenes ni presiones", precisó el jefe de Estado.
Donayre se disculpó públicamente, pero defendió que sus palabras fueron sacadas de contexto y pertenecían a un soldado que ama a su patria.
La molestia en el Gobierno de García contra la actitud de Donayre fue creciendo y el oficial recibió llamados desde todos los sectores para que guarde silencio hasta hoy.
En su ceremonia de despedida, Donayre se quejó de la "calumnia e infamia" lanzadas en su contra, supuestamente por un sector de la prensa local, pero insistió en que se marcha "con la frente en alto" y la conciencia limpia por haber servido a la patria.
Asimismo, se disculpó con sus discípulos por haber ofendido a la institución al actuar con desconocimiento.
"No alberguemos la envidia y el rencor, apartemos toda murmuración y calumnia que mancille el buen nombre para actuar con fidelidad a la patria, enfrentemos al adversario con arrojo y bravura y pongamos calidad ante el rival", fueron algunas de sus arengas a las tropas formadas en la plaza central del cuartel.
Después de dar su emotivo discurso, Donayre se montó en un caballo para despedirse, al galope, de las tropas formadas en la plaza y finalmente fue alzado en hombros para recibir las vivas de la tropa.
Aproximadamente una hora después, el nuevo comandante general del Ejército, Otto Guibovich, tomaba la posta en otra ceremonia que contó con la presencia de varios ministros y congresistas.
Guibovich hizo un "serio compromiso con la democracia y un deslinde" al afirmar que "el poder de las armas tienen razón en la Constitución" y "nunca más (debe tener) injerencia política".
El jefe militar destacó la "alegría" que Donayre inyectó en el Ejército, en sus dos años en el cargo, pero insistió en la necesidad de respetar las normas organizacionales y las tradiciones de esa arma.
Donayre saltó a la luz pública cuando en el último desfile militar por fiestas patrias, en julio pasado, ordenó a sus tropas marchar trotando, para diferenciarlos del paso marcial de siempre.
Después recibió acusaciones en la prensa de malos manejos en la administración del combustible durante su paso por la jefatura de la región militar de Arequipa.
También fue acusado de no atender los pedidos de la fiscalía para responder por ese caso.
El oficial dijo a la prensa, hace unos días, que había recibido llamados de diversos partidos políticos para unirse a sus filas, pero que aún no había decidido emprender una carrera política.