El general David Petraeus, hasta hace poco el gran estratega de EE.UU. en Irak, se enfrenta a partir de mañana a un nuevo desafío como jefe del Mando Conjunto Central, que abarca una región complicada y con varios frentes abiertos.
Petraeus, de 55 años, pasó el pasado 16 de septiembre el mando en Irak a su "número dos", el teniente general Raymond Odierno, y ahora él tomará el relevo del teniente general Martin Dempsey, quien ha ocupado el puesto de forma temporal desde que el almirante William Fallon dimitiera en marzo.
El general de cuatro estrellas, cuya gestión de 19 meses en Irak ha permitido a EE.UU. reducir drásticamente los niveles de violencia en ese país, supervisará a partir de mañana desde Florida las operaciones y estrategias militares en 20 países.
Como máximo responsable del Mando Conjunto Central se hará cargo de una región que abarca desde el este de África a Afganistán y que incluye aguas internacionales de gran importancia estratégica y económica, como el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y las zonas occidentales del Océano Índico.
Petraeus asumirá el mando en esa región en momentos de grandes tensiones con Irán, y afrontará la amenaza de Al Qaeda en Pakistán y una creciente violencia en Afganistán.
Estados Unidos centra en estos momentos toda su atención en Afganistán, donde el movimiento talibán se está reforzando, y le preocupa el creciente número de insurgentes que encuentran refugio en las zonas tribales de la frontera con Pakistán.
Por ello, el Gobierno del presidente George W. Bush, en consulta con Petraeus y otros altos mandos del Pentágono, ha cambiado recientemente su estrategia en Afganistán y, ante los logros en materia de seguridad conseguidos en Irak, ha decidido destinar en noviembre una brigada a este país y en enero otra de combate.
Para repetir el éxito de Irak en Afganistán, Petraeus puede jugar un papel determinante.
De hecho, a principios de octubre, el general, conocido por su gran capacidad intelectual, adelantó detalles de lo que podría ser su nueva estrategia en Afganistán.
En una conferencia en la Heritage Foundation, Petraeus señaló que existen intentos para iniciar un diálogo con los talibanes y que EE.UU. debe estar preparado para hablar con sus enemigos, una política a la que el Gobierno siempre se ha negado.
En cualquier caso, una de las tareas más difíciles de Petraeus será seguir defendiendo la necesidad de que la reducción de tropas en Irak se haga de manera cautelosa y satisfacer a la vez las necesidades de los mandos militares y sus peticiones de más fuerzas en Afganistán.
Esta política será más difícil si el demócrata Barack Obama gana las elecciones, ya que el senador afroamericano, aunque ha dejado margen para maniobras, ha sugerido que quiere retirar de Irak las fuerzas de combate en un plazo de 16 meses.
Pero Petraeus, quien se ha ganado el apodo de "Rey David" por quienes le consideran demasiado ambicioso, también tendrá un papel clave a la hora de calmar las tensiones con Irán, las cuales se han manifestado en ocasiones en pequeños pero serios incidentes entre la Marina y lanchas en el Golfo.
El área de responsabilidad de Petraeus también abarca Siria, país con el que EE.UU. tampoco mantiene una relación demasiada buena.
En una audiencia para su confirmación al frente del Mando Conjunto Central, Petraeus dijo que las principales amenazas en la región son la presencia de Al Qaeda, la proliferación de armas de destrucción masiva y la "falta de transparencia" en los esfuerzos de países como Irán y Siria por desarrollar programas nucleares.
Los otros países que forman parte del área de competencia del general de cuatro estrellas son Bahrein, Egipto, Jordania, Kazajistán, Kuwait, Kirgistán, Líbano, Omán, Qatar, Arabia Saudí, Tayikistán, Turkmenistán, Emiratos Árabes Unidos, Uzbekistán y Yemen.