Los países que conforman el grupo de amigos de Birmania (Myanmar) en Naciones Unidas pidieron hoy al régimen militar que libere a los presos políticos para garantizar la credibilidad de las elecciones parlamentarias del próximo noviembre.
En la reunión a nivel de ministros, también se reiteró el llamamiento al Gobierno birmano para que adopte nuevas medidas para alcanzar la reconciliación nacional y la democracia, explicó a la salida del encuentro el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
"Claramente insistieron en la necesidad de que el proceso electoral sea más integral, participativo y transparente. También instaron a que se libere a los presos políticos, incluida Daw Aung San Suu Kyi", señaló el máximo responsable de Naciones Unidas.
Asimismo, dijo que la liberación de la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, así como de otros prisioneros de conciencia, es "esencial para que las elecciones se consideren creíbles y contribuyan a la estabilidad y el desarrollo de Myanmar".
Ban aseguró que en sus contactos con representantes del régimen militar les ha explicado las expectativas de Naciones Unidas de que las elecciones del 7 de noviembre sean "justas, transparentes e integradoras".
La Comisión Electoral de Birmania anunció el pasado 14 de septiembre la disolución del partido de Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia (LND), y otras nueve formaciones políticas.
La LND rehusó registrarse en la citada comisión en acto de condena de la Constitución de 2008 y la legislación electoral aprobadas por la Junta Militar para organizar los próximos comicios.
Birmania es una dictadura militar desde 1962 y no celebra elecciones desde 1990, cuando los uniformados se negaron a acatar la abrumadora victoria en las urnas de la LND, encabezada por Suu Kyi, bajo arresto domiciliario desde 2003.
Hace varios meses, el principal partido de la oposición birmana decidió no presentarse a las elecciones porque el régimen impide ser candidatos a los presos políticos.
Los comicios son vistos por el movimiento pro-democracia como una farsa que únicamente persigue mantener en el poder a los generales, cuyos intereses defenderán al menos siete partidos vinculados a la Junta Militar.
Tanto Estados Unidos como la Unión Europea han advertido a las autoridades birmanas de que no aceptarán el resultado si la llamada a las urnas no transcurre de manera libre y transparente.