Portugal pagó hoy menos intereses en una subasta de 1.000 millones de euros de deuda a corto plazo, pese a que la delicada situación financiera de Grecia ha arrastrado a la Bolsa lisboeta a terreno negativo, especialmente a los bancos.
La falta de acuerdo entre los ministros de Finanzas de la zona del euro para abordar el segundo plan de ayuda para Grecia, que podría sumar en total 105.000 millones de euros, no repercutió directamente en la rentabilidad de los bonos a corto plazo del país, aunque sí en la Bolsa, que caía cerca del 1,4 % a mediodía.
Portugal subastó hoy 1.000 millones de euros en deuda en dos líneas con vencimiento a tres y seis meses a un interés del 4,86 % y el 4,96 %, respectivamente, inferior al 4,96 % y al 5,52 % pagados en las últimas colocaciones del mismo tipo.
En los bonos a tres meses la demanda fue 2,4 veces superior a la oferta -frente a las 2,7 veces del pasado 1 de junio- mientras que en los bonos a seis meses la demanda fue superior a la oferta en 3,8 veces, frente al 3,7 de la colocación del pasado 20 de abril.
El Tesoro luso informó además de que de los 1.000 millones, 612 fueron de obligaciones a tres meses y 388 millones, a seis.
Analistas financieros atribuyeron esta mejoría a que los compradores ven el riesgo de impago en los plazos más cortos "muy reducido" y resaltaron que Portugal todavía continúa a endeudarse a tasas muy elevadas.
Estas mismas fuentes recordaron que la colocación a seis meses se saldó con un interés semejante al obtenido por Grecia ayer.
No obstante, el Ministerio de Finanzas destacó en un comunicado la "demanda significativa" de la subasta, a pesar de "las condiciones difíciles" del mercado, y se felicitó por que se colocase el montante máximo anunciado (1.000 millones).
El Estado portugués amortizó también cerca de 6.000 millones de euros en deuda fin de plazo a inversores privados gracias, en parte, a las primeras líneas del préstamo que el país ha recibido.
Portugal contará los próximos tres años con un auxilio de 78.000 millones de euros por parte de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para evitar la bancarrota a través de medidas que propicien una drástica reducción del déficit y un aumento de la productividad.
Fuentes del mercado informaron de que el Tesoro luso amortizó casi 5.000 millones de euros de obligaciones a diez años emitidas en junio de 2001 -valor al que se suma 247 millones de euros en intereses- y pagó un cupón de 1.589 millones de otras emisiones.
El país, que ingresó 6.100 millones del FMI y 6.500 millones de Bruselas correspondientes a los primeros tramos de la ayuda, cuyos intereses medios rondarán el 5 %, ya reembolsó el pasado abril la primera línea de obligaciones del año por un valor de 4.300 millones.
Portugal, cuya deuda sigue fuertemente penalizada en el mercado secundario en los plazos de dos, cinco y diez años, regresó al mercado para lograr financiación después de que el centro-derecha portugués ganase las elecciones anticipadas del pasado 5 de junio en detrimento de los socialistas.
La subasta coincide con la última fase de los contactos formales abiertos por el presidente luso, Aníbal Cavaco Silva, para designar primer ministro después de la clara victoria del Partido Social Demócrata (PSD, centro-derecha) de Pedro Passos Coelho.
El PSD, que obtuvo 102 de los 230 diputados del Parlamento luso, ya anunció que firmará un pacto de legislatura con los democristianos, con 23 legisladores, mientras Cavaco se prepara para anunciar en breve a Passos Coelho como primer ministro en sustitución del socialista José Sócrates, en el cargo entre 2005 y 2011.