Ciudad Juárez, la urbe más peligrosa de México, cierra el año inmersa en una ola de violencia que no decae pese a haber indicios de que las organizaciones del crimen organizado pueden estar cortas de sicarios y armas.
Con 3.100 asesinatos a falta de menos de dos semanas para que concluya el 2010, lo que significa nueve por día de media, la ciudadanía sigue echando de menos medidas efectivas contra la criminalidad.
Entre las víctimas hay unos 130 agentes policiales y de ellos unos 30 pertenecían a corporaciones municipales.
Precisamente el asesinato de un policía municipal el pasado 6 de diciembre puso en evidencia dos rasgos novedosos en el accionar de los grupos del crimen organizado: el móvil fue arrebatarle sus armas y los dos sicarios detenidos no son de la zona de la frontera sino de estados situados más al sur.
La Secretaría de Seguridad Pública Municipal de Juárez ha registrado recientemente al menos tres casos de asesinato de agentes municipales a los que los asesinos les quitaron sus armas tanto largas como cortas.
El fiscal general de Chihuahua, Carlos Manuel Salas Porras, opina que ello puede indicar que está aminorando el flujo de armas desde Estados Unidos, debido a un cerco más estrecho por parte de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de ese país (CBP, sigla en inglés).
Dos sicarios, Alberto Sandoval Herrera y Antonio Genaro Rodríguez Figueroa, de la organización criminal de "La Línea" y detenidos por el asesinato de un policía del estado de Chihuahua el pasado 6 de diciembre, revelaron que el móvil fue hacerse con las armas de su víctima.
"La idea principal era quitarles las armas a los policías", declaró Rodríguez Figueroa, arrestado tras la acción en la que murió uno de los agentes y el otro sobrevivió.
Según un reporte de la estadounidense Coalición de Alcaldes en Contra de las Armas Ilegales, alrededor del 90% de las utilizadas por el narcotráfico en México proviene de EE.UU., donde es relativamente sencillo adquirir armas de uso exclusivo del Ejército mexicano.
Desde 2006 a 2009 cerca de 19.000 armas rastreadas por haber sido empleadas en homicidios en México fueron vendidas en Estados Unidos, agregaron.
Otro dato llamativo tiene que ver con la procedencia de los sicarios contratados por las organizaciones criminales que se disputan Ciudad Juárez, los cárteles de Sinaloa y de Juárez.
Sandoval Herrera, uno de los detenidos por la muerte del policía municipal el 6 de diciembre, es de Acapulco, en el estado de Guerrero, y el otro, Rodríguez Figueroa, de Tenosique, en el estado de Tabasco, ambos sureños, lo que es interpretado como una señal de que no hay suficientes sicarios en Ciudad Juárez.
En sus declaraciones ambos dijeron recibir un pago de 4.000 pesos semanales (327 dólares) por ser asesinos a sueldo.
De acuerdo a las investigaciones oficiales los hombres llevaban apenas cuatro meses residiendo en la ciudad fronteriza y pueden estar relacionados con más de veinte homicidios.
Al ser arrestados tenían dos armas largas AK-47 y una pistola 9 milímetros.
La violencia en Ciudad Juárez es atribuida a una disputa de los carteles antagónicos de Juárez y Sinaloa.
Los últimos tienen a Gente Nueva como su brazo armado, para el que trabajan las pandillas Los Artistas Asesinos y Los Mexicles, mientras que los de Juárez cuentan con un grupo denominado La Línea, vinculado con la pandilla Los Aztecas, según las autoridades.