Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Francia, China, Rusia, EE.UU. y Reino Unido) más Alemania empezaron hoy las negociaciones para perfilar el contenido de una nueva ronda de sanciones contra Irán.
En un ambiente de máximo secretismo, representantes de los seis países iniciaron el complicado proceso de poner en práctica el acuerdo alcanzado por sus capitales de castigar de nuevo a Irán por su negativa a despejar las dudas acerca de la naturaleza de sus actividades nucleares.
"Es un proceso, las negociaciones ya habían empezado antes en las capitales y ahora se intensifican, pero no puedo decir cuándo concluirán. Estamos preparados para trabajar con rapidez para terminar en cuestión de semanas", dijo la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Susan Rice, a la salida de una reunión del Consejo de Seguridad.
Los países involucrados en las negociaciones se han negado a informar sobre el lugar preciso de Nueva York, en donde se desarrollan esas negociaciones secretas, así como sobre el contenido de las discusiones.
Fuentes diplomáticas señalaron que la base de las negociaciones será un documento elaborado por Washington en el que se proponen sanciones dirigidas particularmente contra las actividades económicas de la Guardia Revolucionaria iraní, por su papel en las presuntas actividades de proliferación nuclear iraníes.
El documento también aumenta las restricciones existentes a las navieras iraníes, así como a sus sectores bancarios y financieros, además de castigar a empresas posiblemente relacionadas con el programa nuclear.
Al contrario que en anteriores ocasiones, los embajadores ante la ONU de las seis potencias serán los encargados de negociar desde un principio el contenido de la resolución, ya que antes esa responsabilidad recaía sobre los directores políticos de los respectivos ministerios de Exteriores.
Las negociaciones en Nueva York se pusieron en marcha después de que China abandonara en marzo su tajante oposición a aumentar las restricciones económicas internacionales sobre Irán, uno de sus principales proveedores de petróleo y con quien mantiene sustanciales relaciones comerciales.
El respaldo de China, además del de Rusia, a las sanciones es visto como un triunfo por los diplomáticos de las potencias occidentales, aunque esas mismas fuentes reconocen que Moscú y Pekín tratarán de diluir la severidad de las mismas durante la negociación.
Pese a ello, el presidente de EE.UU., Barack Obama, aseguró hoy en Praga, donde firmó un nuevo acuerdo de desarme nuclear con su homólogo ruso, Dmitri Medvédev, que las medidas "incluirán dureza y serán firmes".
Una vez se pongan de acuerdo en el texto del proyecto de resolución, las seis potencias deberán convencer a los 10 miembros no permanentes del Consejo de Seguridad para que den su respaldo a la medida.
Brasil, Líbano y Turquía hasta el momento se han mostrado reticentes a imponer una nueva ronda de sanciones, ya que consideran que todavía hay espacio para las negociaciones y un nuevo castigo sería contraproducente.
Los partidarios de las sanciones argumentan que es necesario enviar un mensaje a Teherán después de que rechazara varias ofertas para enriquecer su uranio en el exterior y no mejorara su colaboración con el Organismo Internacional de la energía Atómica (OIEA).