Los senadores John Kerry y Joe Lieberman presentan hoy un proyecto de ley energético y cambio climático que, pese al debate público por el derrame en el Golfo de México, contempla las explotaciones petrolíferas en alta mar.
El proyecto sufrió su primer traspié a finales de abril cuando el senador Lindsey Graham, el único republicano que patrocinaba la iniciativa, retiró su apoyo después de que los demócratas anunciaran que tratarían de lograr la reforma migratoria al mismo tiempo que la energética.
El derrame en el Golfo de México, que arrancó el 20 de abril con la explosión de una plataforma que se hundió dos días más tarde, ha complicado más las cosas ya que el citado proyecto defiende ampliar las exploraciones petrolíferas en aguas profundas.
La propuesta legislativa amenaza con recibir fuertes críticas de los grupos ecologistas a raíz de la catástrofe en el Golfo de México, que amenaza con convertirse en el peor desastre ecológico de la historia de Estados Unidos.
Se calcula que el pozo que quedó abierto a raíz de la explosión de la plataforma escupe diariamente al mar unos 800.000 litros de petróleo, equivalente a más de 5.000 barriles de crudo.
El documento que se presentará hoy incorpora en siete capítulos numerosas medidas para la generación de "energía limpia" en EE.UU., entre ellas la exploración de petróleo en aguas profundas bajo ciertas condiciones.
Además, incluye la reducción de gases tóxicos que contribuyen al calentamiento global; mayores protecciones a los consumidores, e incentivos para el uso de productos de alta eficiencia energética.
La iniciativa incluye "importantes nuevas protecciones" para los estados en la zona costera de EE.UU. y permite que éstos pueden abandonar voluntariamente proyectos de exploración petrolera en un perímetro de hasta 120 kilómetros de sus costas.
Además, prevé el cobro de un canon o regalía del 37,5 por ciento para la protección de las zonas costeras y sus ecosistemas, algo que podría suscitar críticas de grupos ecologistas que se oponen a ampliar los proyectos de exploración marina del crudo.
La iniciativa establece hitos para reducir de forma escalonada la contaminación que contribuye al calentamiento global.
La medida ha recibido antes incluso de ser presentada críticas de grupos como el Instituto para la Empresa Competitiva, un centro de estudios independiente en Washington, que cree que ésta "perjudica a todos excepto a los intereses especiales de las grandes corporaciones".
"Los ambientalistas saben que no tendrá un impacto discernible en el clima pero premiará a las compañías con masivas ganancias", se quejó Myron Ebell, un director del Instituto.