Prisionero del alcohol


OSCAR" ES UN alcohólico en recuperación que sólo llegó a reconocerlo cuando le echó a perder el 15 años a su hija mayor.
"La borrachera" le hizo perder el control, tal como le ocurre al menos al 10% de la población de cada país, lo que en Panamá significa unas 300,000 personas que padecen la enfermedad del alcoholismo.
Ciertamente es una enfermedad, como aseguró a el Panamá América la psiquiátra Dora Da Costa, quien no es alcohólica, pero hace más de 25 años trabaja con los Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos.
Hoy, 10 años después, Oscar, como prefiere que lo llamen, recuerda el suceso y sonríe, no puede creerse todo lo que le hizo el vicio. Al igual que él, otros 1500 enfermos de alcoholismo forman parte de este centro.
Esas cifras conservadoras son simplemente un aproximado porque, dice Da Costa, deberían añadírsele las siete personas que según estudios también se contagian del mal del alcohólico: "se enferma la esposa que cada noche no sabe cómo llegará su pareja, la madre preocupada, los hijos porque cuando llega el padre le pega a la mamá, los hermanos y los primos por si lo matan"...
Pero, todo no termina allí. Hay daños psicológicos, sociales y físicos. El que bebe en exceso debe saber que en algún momento se alterará su memoria, su velocidad de pensamiento y muchos de ellos llegarán a tener incluso una alteración en la orientación y reflejos.
Siendo así no es de extrañarse el elevado índice de accidentes automovilísticos producto del alcohol. Y es que se relacionan con la pobre capacidad de discriminar las distancias, por ejemplo.
La lista de problemas continúa. Se llegan a padecer lagunas mentales y se deteriora la capacidad intelectual.
En lo físico también tenemos qué contarle. El sistema de defensa es aquejado, por lo que cualquier virus o bacteria hace de las suyas, se presentan úlceras, se afecta el esófago y el sistema gastroinstestinal en general, llegando incluso a desarrollar cirrosis hepática.
Hay más, súmele impotencia sexual y por supuesto, las secuelas sociales: complicaciones laborales como el ausentismo injustificado, así como disminución de la productividad y considerable baja en los ingresos económicos.
Oscar se creía un "bebedor social" porque lo hacía los viernes y sábados "solamente". Se equivocó, antes de que lo supiera ya estaba preso del alcohol. A Facho, alcohólico en recuperación desde hace 24 años, le ocurrió lo mismo.
Perdió el trabajo y hasta se le detectó un acceso en el cerebro. Fue entonces cuando comprendió que "había tocado fondo", como se le dice en el programa de alcohólicos anónimos cuando se llega a comprender la magnitud del asunto.
En este centro gratuito se atienden las tres fases del alcoholismo que son la etapa obsesiva, progresiva y compulsiva.
Curiosamente sus miembros señalan que si alguna vez derrocharon tanto dinero en licor hoy pueden invertir en el mantenimiento económico del lugar que les ha dado un nuevo motivo de vida: Alcohólicos Anónimos y así lo hacen.
La doctora Dora Da Costa mencionó que las mujeres están bebiendo ahora más que antes, sin embargo, lo hacen a escondidas. "El machismo legitimiza la borrachera del hombre y hay estigmas sociales que no le permiten a ellas buscar ayuda".
Un cuerpo humano sano puede eliminar en una hora aproximadamente 10 gramos de alcohol puro, es decir, menos de una honza. Para saber si el consumo que estamos ingiriendo es excecivo para la forma en que nuestro organismo lo elimina habría que ver la cantidad de alcohol que se consume y el grado de su concentración.
No obstante, expertos consideran que es un peligro para la salud si los hombres ingieren más de 36 unidades de alcohol por semana y las mujeres más de 21 unidades.
Lo recomendable, para los hombres, no pasar de 21 unidades de alcohol por semana y para las mujeres de 14 unidades por semana.
Recordemos que si el cuerpo tarda una hora en eliminar menos de la mitad de una onza en una hora, en 10 unidades de alcohol puro se tardará en conseguir el límite permitido para conducir y habrá de pasar 10 horas para poder eliminar completamente esa concentración de alcohol de nuestro organismo.


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179014
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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