Al menos 38 personas, de ellas 20 menores de edad y el resto con apenas 25 años, han abandonado las armas en Colombia gracias al programa "Recomponer el camino de vuelta a casa" que promueve la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN).
En una entrevista con Efe, el consejero mayor de ACIN, Jorge Arias, explicó que el conflicto interno colombiano ha generado, "además de cualquier cantidad de masacres y matanzas, la vinculación forzada o voluntaria de muchas personas a los distintos grupos armados que existen en el país".
"Cuando a nosotros se nos llevan a un comunero es como si nos arrancaran una de nuestras partes del cuerpo, igualmente es el dolor que se siente, y cuando aquí se agrede a un comunero o una comunera, o se agrede a una familia, se está agrediendo a todo un colectivo, a todo un pueblo", señaló Arias.
Ante esta problemática, los indígenas del norte del Cauca (oeste) han puesto en marcha una estrategia de desmovilización no violenta fuera de la planteada por el Gobierno, con el doble objetivo de recuperar a sus jóvenes y al tiempo fortalecer su autoridad tradicional.
Con prácticas ancestrales, el programa "Recomponer el camino de vuelta a casa" se inició hace tres años con la ayuda de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y de derechos humanos.
Gracias a él han vuelto a su comunidad 36 jóvenes que estaban vinculados a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y dos a grupos paramilitares.
El proceso comienza con el luto de la familia de aquél que se integró en un grupo armado, lo que hace tomar conciencia a la comunidad y a las autoridades de la ausencia del ser querido.
Es entonces cuando la comunidad en su conjunto emprende una búsqueda que, según Jorge Arias, normalmente es "bien dificultosa y bien complicada" pero que no cesa hasta que logran dar con el paradero de la persona en cuestión.
Ahí comienza un proceso de discusión espiritual y política frente a los captores que, finalmente, por la presión de la comunidad en el marco de lo humanitario y de la autoridad tradicional, determinan el regreso del joven a su casa.
"Es una estrategia colectiva que involucra a todos los miembros de la comunidad, lo que obliga a que los actores armados no vayan a tomar represalias en contra de los niños o de las personas que son recuperadas y, en ese orden, se fortalece la autonomía y la dinámica propia de nuestras autoridades y nuestros territorios", detalló Arias.
Aunque de momento este programa es exclusivo para indígenas, Jorge Arias recordó que desde ACIN llaman a los grupos armados a sacar de su conflicto a la población civil indefensa y, en especial, a los menores de edad.