Un juez de Perú abrió hoy instrucción e impidió salir del país a la empresaria peruana Susan Hoefken, acusada de fingir, como parte de una maniobra publicitaria, el robo de un pulmón humano de la muestra del artista Gunther Von Hagens.
El juez Mixto del barrio limeño de La Molina, Pedro Donaires, acusa a Hoefken, gerente de la empresa que trajo a Lima la muestra "El Cuerpo Humano: Real y Fascinante", de los delitos de denuncia calumniosa y falsedad genérica en agravio del Estado.
Del mismo modo, el juez dispuso que la empresaria, que no deberá ingresar a la cárcel mientras duren las investigaciones, pague un depósito judicial de 10.000 soles (3.328 dólares) a modo de garantía.
Donaires indicó, en declaraciones recogidas por la agencia estatal Andina, que la investigación judicial culminará en un máximo de 90 días, de acuerdo al plazo sumario previsto en la legislación peruana.
El pasado 5 de octubre, la acusada denunció el robo del pulmón, que estaba en un ambiente en el que los asistentes tenían la posibilidad de tocar las piezas, y ofreció una recompensa de 2.000 dólares para que lo devolvieran.
El extraño suceso dio la vuelta al mundo.
El pulmón apareció 48 horas después, abandonado en el estacionamiento del centro comercial escogido para la exhibición.
Días después, medios locales sacaron a la luz un correo electrónico que presuntamente Hoefken había enviado a los dueños de la exposición asegurando que el robo era una maniobra publicitaria para atraer más visitantes a la muestra.
El escándalo del robo del pulmón provocó, primero, vergüenza y, luego, indignación entre la población y la clase política peruana.
Incluso el presidente del país, Alan García, afirmó que Hoefken no merecía la nacionalidad peruana y expresó su deseo de que renunciara a la misma.
Hoefken declaró esta semana sentirse víctima del "racismo" y la "discriminación" por su apellido y por el color blanco de su piel.