Un conflicto entre los alcaldes de Panamá, San Miguelito y Colón por la municipalización de la recolección de la basura pronosticó el ex director de la Dirección Metropolitana de Aseo (DIMA), Arq.Julio Rovi.
Rovi señaló que la descentralización de la DIMA ocasionará conflictos ya que el Municipio de Panamá se opondrá a que el de San Miguelito deposite la basura en Cerro Patacón o pretenderá cobrarle algún impuesto a este último por el uso del único vertedero que existe en la capital.
Lo ideal es que cada municipio cuenta con su propio vertedero para evitar problemas, propuso Rovi.
En la ciudad de Panamá y en San Miguelito se recolectan unas mil toneladas diarias de basura.
Según el ex directivo de la DIMA, la municipalización de la basura consiste en "pasar un problema de un lugar a otro" y no resolverá las constantes escenas de amontonamiento de basura por doquier que tienen que observar los capitalinos.
"No ganaremos nada con municipalizar la basura y lo que habrá es más problemas y mayores conflictos", advirtió el ex funcionario.
A juicio de Rovi la decisión del Ejecutivo de traspasar la basura a los Municipios tampoco resolverá la crisis de los trabajadores de la DIMA que son mal pagados ni el mejoramiento en los equipos de la institución.
De acuerdo con Rovi el conflicto se avecinará cuando se disponga de la distribución de los equipos, camiones, trabajadores y recursos de la DIMA para cada uno de los tres municipios que se encargarán de la tarea.
Advirtió que si al Municipio de San Miguelito o de Colón le dan menos camiones o recursos que al de Panamá, los alcaldes de esas comunas protestarán.
"Están agravando la situación de la DIMA con esa decisión del Ejecutivo de traspasar la basura a los municipios", advirtió el también catedrático de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Panamá.
En cuanto a los reclamos salariales de los obreros de la DIMA, Rovi explicó que tiene que haber una revisión del concepto de lo que se quiere lograr con la institución.
"Si la institución (DIMA) es para crear puestos de trabajos remunerados, pero sin que cumplan una función social entonces estaremos creando gastos innecesarios.
Rovi propone que los aumentos a los trabajadores de la DIMA se cotejen con el nivel de productividad para lograr los beneficios que la institución y la sociedad reclaman.
Los más de 2 mil trabajadores de la DIMA solicitan estabilidad luego del traspaso de la institución a los municipios y además reclaman un aumento salarial de 50 balboas.
El catedrático universiatrio reconoce que los trabajadores están mal pagados, pero señaló que dicho aumento tiene que ir a la par de un incremento de la productividad que se refleje en la función social que tiene la entidad que es la de mantener limpia la ciudad.
Sobre la crisis financiera y administrativa de la DIMA, Rovi indicó que mientras en Panamá la basura siga siendo unos recursos ignorado la situación de los desperdicios por doquier no desaparecerá.
El arquitecto insistió en que la solución al problema de la DIMA y de la recolección de la basura es la oficialización del reciclaje.
Según Rovi, la basura que se produce en Panamá tiene un valor estimado en los 50 millones de dólares, cantidad de dinero suficiente para sacar a la DIMA y a sus trabajadores de la crisis en que se encuentran.
Manifestó que el resultado con el sistema actual del aseo es el siguiente: la basura sigue dispersa por toda la ciudad, se traslada la basura de un lugar a otro, pero diferente al vertedero oficial que generalmente es más lejano.
También no existe suficiente equipo rodante para el volumen de basura que se genera, el personal también es insuficiente porque no existen recursos, el mantenimiento del equipo rodante se realiza con una velocidad menor que el necesario debido a los trámites administrativos y a la limitación de los fondos disponibles.
El vertedero de basura también crece con su secuela contaminante y en los casos de relleno sanitario se alteran las colinas y se rellenan lugares bajos con basura heterogénea con muy poco control sanitario.
Dicho en otros términos el sistema actual de aseo recoge, transporta y deposita el malestar urbano (basura) en otros lugares para crear otros problemas ambientales.
Indicó que Panamá debe reconocer el potencial económico que significan mil toneladas diarias de material desechado, mal llamado basura y cambiar el sistema actual por uno que rinda los beneficios sanitarios y económicos al país.
También señaló que hay que estimular acciones para recuperar la mayor parte de los 50 millones de dólares en materiales que actualmente se arrojan en los vertederos y convertirlos en apoyo de familias y comunidades que hoy necesitan de un impulso económico.
De acuerdo con Rovi las autoridades deben dictar seminarios para instruir a la población en lo que es clasificar la basura desde sus hogares en bolsas separadas como latas, aluminio, papel, cartón, etc.
Manifestó que hay que organizar los recursos disponibles para el acopio de materiales previamente clasificado, como los metales, el papel, el cartón, vidrio, el plástico y el material orgánico, usando el transporte selectivo de dicho material con el equipo y personal que hoy se encarga de esa actividad y dirigir dicho material hacia las industrias o aquellos lugares de procesamiento o acopio temporal para su exportación.
Rovi indicó que se requiere organizar a los vecinos para clasificar los desechos y su comercialización, en beneficio propio o de alguna institución que se asigne como beneficiaria.
Convertir a todos los vertederos de la República en Centros Ecológicos para el procesamiento de los desechos, en donde se recibe el material clasificado sin costos para el que los transporta es una de las tareas que apunta Rovi.
Dijo que hay que estimular a las empresas ecológicas para el procesamiento del material orgánico y convertirlo en fertilizantes o biogas.