Los obreros de la fábrica de explosivos española boliviana Maxam-Fanexa iniciaron protestas para exigir a la compañía "respeto" por las 40 horas de trabajo semanales acordadas hace varios años, confirmó hoy la Confederación de Trabajadores Fabriles de Bolivia.
Las protestas se iniciaron el viernes cuando catorce obreros se "crucificaron" durante horas, atados a maderas, en columnas de la sede de la federación sindical de fabriles de Cochabamba, ciudad donde tiene su oficina principal la factoría.
La sociedad de la española Maxam y la boliviana Fanexa, empresa que pertenece a las Fuerzas Armadas, nació en julio de 1999 y maneja dos plantas de producción, una en Cochabamba y otra en Oruro, con 275 empleados.
Se ha especializado en la fabricación de explosivos para industrias mineras, construcción y exploración petrolera, y exporta una parte de su producción a Estados Unidos, Chile, Perú y Ecuador.
La confederación de fabriles respaldó en un comunicado a los trabajadores que se encuentran en "estado de emergencia" para lograr "el respeto a la jornada laboral de 40 horas semanales", un beneficio que los obreros veteranos consiguieron hace 28 años.
Según la fuente, la compañía decidió contratar a nuevos obreros para trabajar 48 horas semanales, que es el máximo establecido en la Ley General del Trabajo de Bolivia.
No obstante, el sindicato exige respetar las 40 horas porque los trabajadores "están en contacto con materiales de alta toxicidad e inflamables, lo que demanda una tensión y concentración en el trabajo, afectando por tanto a la salud del fabril y acortando su esperanza de vida".
La confederación fabril también asegura que los trabajadores decidieron reiniciar sus acciones de protesta sindical porque las negociaciones iniciadas en septiembre con la empresa para mantener las 40 horas no han tenido hasta ahora resultados.