Para muchos fue como una sorpresa, pensaron que la falta del vital líquido iba por lo largo y con la llegada del verano la mayor preocupación eran los niveles de agua que tienen los pozos brocales.
El alcalde Franklin Valdés explicó que el agua llegó en la noche de este miércoles y en estos momentos ya toda la comunidad cuenta con el suministro. Hay que tomar en cuenta que otro sector del lugar recibe el agua de la planta potabilizadora de Paso Canoas y no tuvo problemas.
Las barriadas como Retorno, Soberanía y Nueva Florida, entre otras, que corresponden a áreas altas, estuvieron seriamente afectadas sin el suministro del agua.
Agregó que lo importante ahora es que el IDAAN invierta los B/.350 mil que otorgó el gobierno para la reparación completa del muro de contención en los meses de la estación seca que se aproxima.
Eso sería a fin de que en el futuro no se vuelva a registrar el mismo problema con esta estructura.
Las lluvias del pasado 16 de noviembre fue la que ocasionó todo el problema al desbordar los ríos del área.
Los trabajos en el muro de contención en la potabilizadora de San Bartolo continúan y se ha trasladado piedra del río Chico para construir una estructura que cumpla con las especificaciones.
Fue larga la espera de los residentes de esta parte de Barú, que tuvieron la colaboración de los vecinos que sí tenían agua. Otra de las alternativas fue usar los pozos.
José Antonio Castillo, gerente general del proyecto Corazón del Cielo, manifestó que se trata de un proyecto habitacional que comprende la construcción de 30 residencias de unos 230 metros cuadrados con dos plantas.
Los lotes tienen una extensión territorial de 1, 000 metros cuadrados con carretera de asfalto, con drenajes y sistemas de electricidad y teléfono en forma subterránea, con miras a la construcción de dos campos de mini golf.
Por su parte Manuel Sucre, arquitecto que lleva adelante el proyecto, manifestó que ante la afluencia de turistas extranjeros con interés de adquirir una residencia en Tierras Altas, los costos han aumentado notablemente, en esta ocasión las residencias tienen un valor de B/.180 mil, donde sólo el terreno cuesta B/.30 mil.
Alegó que el turismo residencial sigue siendo la preferencia de los extranjeros en Boquete, donde se desarrollan varios proyectos.