La utilización de una quebrada como destino final de las aguas servidas provenientes de la nueva policlínica de la Caja de Seguro Social (CSS), que se construirá en el corregimiento de Natá, mantiene preocupados a la comunidad, docente y padres de familia del Colegio Mariano Prados. La preocupación surge ante los posibles efectos negativos que pueda producir el depósito de estas aguas residuales a la quebrada "Quijada", ubicadas a unos 500 metros del plantel educativo.
El encargado del colegio secundario, Felipe Fernández; la presidenta de la Asociación de Padres de Familia, Graciela Chanis y el representante de la Sociedad de Graduandos, Hugo Castillo, enviaron una nota al director de la CSS, Juan Jované, donde hacen énfasis que no se oponen a la construcción de este proyecto.
Explicaron que durante la estación seca esta quebrada no mantiene un caudal continuo. Sin embargo, en la época lluviosa, como su cauce no es profundo, se desborda con facilidad irrigando todos lo potreros adyacentes, incluso los predios del plantel y las barriadas vecinas.
"Vamos a tener aguas estancadas en la época seca y aguas desbordadas en la estación lluviosa, situación que nos inquieta, porque nos hablan de una instalación de una planta de tratamiento de aguas residuales de control biológico solamente, sin considerar un tratamiento químico para la eliminación de restos de reactivos que son muy utilizadas por estas instituciones médicas", indicaron.
En tanto, una nota enviada por el jefe del Departamento de Protección de Ambiente, de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) de Coclé, Manuel Medina, al director de este colegio, precisa que el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) sobre el proyecto fue aprobado por esta institución en el mes de febrero de 2002.
En este documento se plantean dos alternativas para depositar las aguas residuales de la policlínica, luego de tratadas en la planta de tratamiento. Medina, a través de esta nota, explicó que la primera alternativa consiste en depositar las aguas al final de la avenida 13, del corregimiento de Natá, en un canal que atraviesa los terrenos de la Compañía Azucarera La Estrella, S.A.
La segunda alternativa consistía, agrega, en verter las aguas de la quebrada "Quijada", para la cual se tendría que utilizar una planta de bombeo debido a las pendientes del terreno. Informó que al momento de aprobar el EIA se consideró la primera alternativa, sin embargo, la empresa azucarera presentó objeciones hasta tanto se pudiese consultar con la junta directiva.
Indicó que la CSS decide retomar la segunda alternativa, más no cursó información de esta decisión a la ANAM, tal como se solicitó en el informe de aprobación del estudio de impacto ambiental, por lo que ellos estarían enviado una nota a las autoridades de esta institución a fin de que hechos como el suscitado, no se vuelvan a repetir.
"Independientemente de la decisión que la CSS haya tomado, queremos informarles que ambas alternativas son viables siempre y cuando cumplan con la norma que trata sobre las descargas de afluentes líquidos directamente a cuerpos y masas de aguas superficiales y subterráneas", recalcó.
En el día de ayer, fuerzas vivas de la comunidad se reunieron con funcionarios de la CSS, ANAM y autoridades municipales a fin de tratar la inquietud que existe en el lugar sobre este proyecto, a la cual no participaron docentes y estudiantes.
Sobre este caso, la directora administrativa de la CSS en Coclé, Una Marzón, reiteró que las aguas servidas de la nueva policlínica no contaminarán la quebrada, pues antes serán tratadas. "Después de pasar estas aguas por una planta de tratamiento quedará limpia, sin olores; se puede utilizar para la agricultura e incluso para limpiar el cauce de las aguas", recalcó.
Advierten contaminación de quebrada con aguas servidas
La CSS evalúa la posibilidad de utilizar el cauce para depositar las aguas que provengan de la nueva policlínica en Natá, sin embargo, primero serán tratadas