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Agonía en alta mar


La mañana del viernes 29 de septiembre se podía observar, un cielo despejado, mientras que los pescadores Manuel Moreno alias "El Chiricano", Luis Alberto Cupri y su capitán José Rey Ruiz salían del atracadero de playa El Arenal en Pedasí, en busca de tiburones, en el inicio de una faena, que ellos por experiencia, definían como un día de buena pesca.
LOS HECHOS
Ese día se dirigieron hacia la parte de atrás de Isla Iguana y comenzaron la rutina de pesca, sin imaginarse la terrible historia que estaban a punto de protagonizar. Tiraron las cuerdas y se acostaron a descansar, esperando cinco horas para recoger el producto marino. "Todo parecía normal", manifestó José Rey Ruiz.
Repentinamente, el tiempo comenzó a cambiar, por lo que decidieron sacar las cuerdas. En medio de fuertes vientos y del mar embravecido, descubrieron que la pesca había sido efectiva.
DESESPERACION
Un tiburón tigre de gran peso asomaba la cabeza en la lancha. Comenzaron a halar la cuerda, pero el enorme tamaño del pez empezó a hundir la lancha, llenándola por completo de agua.
Ante esta situación, decidieron liberar al tiburón, pero la determinación fue tardía, porque la embarcación ya estaba por debajo de las aguas.
"Comenzamos a tirar el motor, el ancla y todo lo que pesaba, buscando que la nave pudiera permanecer a flote... pero todo fue inútil. Lo único que pudimos hacer fue amarrar cuatro tanques a la lancha que nos ayudarían a flotar... y esperamos". Así define Rey Ruiz los primeros momentos de su desesperación.
Desde ese instante el capitán se percató de que lo que les esperaba no era fácil. Pasaron horas viendo transitar barcos pesqueros y camaroneros a los que les hacían señales de todo tipo, que nunca llegaban.
Así, enfrentaron la primera noche con el temor a ser arrollados por un barco o servir de alimento a los tiburones que los rodeaban.
FE EN DIOS
No fue hasta la mañana del sábado cuando los pescadores vieron una esperanza en el primer helicóptero que sobrevoló cerca de ellos, lo cual les reconfortó, porque supieron entonces que su búsqueda había iniciado.
Según la tripulación, sentían hambre, debilidad y, como si fuera poco estar aislados por el mar inclemente, el sol hacía estragos en su piel, causándoles horribles quemaduras.
Sin embargo, fueron también días de esperanza, porque como confesó el capitán de la nave "La oración y la fe en Dios nos llevó a seguir en este milagro que es la vida".
Mientras el pueblo de Pedasí y todo un operativo para rescatar a los desaparecidos se realizaba, los pescadores partían un pescado crudo y lo comían, buscando obtener algo de fuerzas y mitigar el hambre que padecían.
"Yo les animaba, nos tomábamos de las manos y orábamos a Dios, que era el único faro que nos iluminaba", indicaron.
APOYO DE LA PRESIDENTA
El alcalde de Pedasí, Alcibiades Zambrano, informó que desde el atardecer del viernes, el pueblo comenzó a desesperarse porque los pescadores artesanales no aparecían e inmediatamente se dirigieron a la bahía para ver qué ocurría.
A la mañana siguiente contactaron a la presidenta Mireya Moscoso, para que brindara el apoyo en la búsqueda e inmediatamente la mandataria ordenó que se enviaran helicópteros y aviones al área.
FINAL
Así fue cómo, después de tres días y muchas horas de espera, el pescador Erasmo Cedeño, Edison Castillo y Dalvis Vergara, partieron de la playa El Arenal, el domingo 1° de octubre a bordo de su embarcación y luego de tres horas mar adentro, los avistaron y fueron acercándose donde los infortunados se encontraban.
"Salimos con la fe puesta en que íbamos a rescatar a los desaparecidos y dimos gracias a Dios en el blanco", manifestó Cedeño, quien recordó que al llegar donde se encontraban los pescadores habló con el capitán Ruiz, quien le dijo que llegaron a sentirse perdidos, al momento que procedían a montarse en la lancha, donde le brindaron un poco de comida y agua.
Cuenta Cedeño que salieron de mar adentro a las 11:30 de la mañana, recorriendo 6 horas de regreso y que al llegar a Pedasí, observó mucho apoyo por parte de la población, al igual que muchas lágrimas, porque toda la comunidad estaba pendiente de la suerte que correrían los tres pescadores.
FINAL FELIZ
"Fue grandioso volver a tener a estos tres muchachos de vuelta con nosotros", dijo entre sollozos de alegría el alcalde Zambrano.
Con el regreso de los náufragos, todo volvió a la normalidad y el pueblo que estuvo preocupado y rogando por la vida de estas personas, se unió para festejar el milagro acontecido.


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50601
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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