El agua potable que generará la nueva planta potabilizadora del distrito de Soná podría estar contaminada con las aguas servidas del Hospital Ezequiel Abadía y del casco de la ciudad, denunció Benedigno Rodríguez, presidente del Comité de Salud del área.
Agregó que la ubicación de la planta es inadecuada, porque en este lugar desembocan las aguas negras que provienen de la ciudad y del hospital.
Además, el agua que utilizan en el hospital para lavar a los muertos también va a dar al río San Pablo, por eso los moradores temen consumir un líquido insalubre, que podría generar enfermedades, indicó Rodríguez.
Por su parte, el director regional del Ministerio de Salud (MINSA) en Veraguas, Carlos Rivera, señaló que la entidad no tiene nada que ver con el problema que ha causado la construcción de la potabilizadora en Soná.
Añadió que los estudios de calidad de agua y demás, fueron realizados por la pasada administración, y a la vez aclaró que el asunto corresponde al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN).
No obstante, el director del IDAAN en Veraguas, Raúl Arosemena, negó que las aguas servidas del pueblo y del hospital de Soná desemboquen en el río San Pablo.
Explicó que el nosocomio cuenta con varios tanques sépticos para las aguas servidas, las cuales son tratadas, por lo que la población no está expuesta a ningún problema de insalubridad.