Colón. Treinta y cuatro personas han sido asesinadas en la provincia de Colón, en lo que va del año, lo que demuestra un alto índice de violencia y criminalidad que mantiene tensa a la comunidad.
Las muertes por ejecución, arma blanca y armas de fuego estremecen a la población, que por un tiempo vivía tranquila tras el cese del enfrentamiento entre bandas rivales en 1998, cuando se logra desmantelar a los pandilleros de los diferentes barrios.
El año 2002 empieza con muertes trágicas. Primero se reportó el asesinato de una indigente, Iris Rocillo, en el popular sector de La Playita; luego el agente de seguridad del bar Sans Souci, Martín Martínez; la ejecución del taxista Nieves Olmos en Piña y el doble homicidio a machetazos de los hermanos Aracelys y Noriel Lorenzo en Nuevo San Juan, se suman a la lista de muertes violentas.
La gota que derramó el vaso fue el asesinato del jefe del Departamento de Fiscalización Aduanera (DEFA), Aquiles García, el 9 de julio pasado, donde están involucrados un menor de edad y un adulto, quienes, supuestamente, sólo iban a darle un susto al funcionario.
Con la muerte de García, la Policía Nacional inicia la persecución más grande en los últimos años para dar con los responsables. La captura de los involucrados y la confesión de éstos, sobre todo del menor Manaure Antonio King, ha dejado casi esclarecido el crimen, al igual que otros ocho que han sido resueltos.
Mientras que la reciente muerte de Eric García, de 27 años, en el sector de La Feria, todavía sigue confusa. Se habla de desconocidos, quienes encapuchados, dispararon contra el joven y que todo se debió por una equivocación al igual que en el caso de Aquiles García, donde los encausados sostienen que se trataba de un susto y no de asesinarlo.
Pero a la ola de violencia criminal no escapan los de la tercera edad con la misteriosa muerte de Randolph Green, de 89 años, en su residencia ubicada en Arco Iris y la de Rebelio Martínez, de 67, en Limón.
También el niño Carlos Antonio Christopher, de siete años, no escapó a la maldad de los desalmados cuando luego de ser asesinado, un sujeto, el matón, le disparó a quemarropa.