El albergue de Señoritas Santa Rita funciona en la antigua residencia del exgeneral Manuel Antonio Noriega, en la barriada Verdum de la ciudad de Santiago, a la cual, debido a la cantidad de niñas que viven en ese lugar, le han hecho varias remodelaciones en sus estructuras.
Para la profesora Gladys García, las jóvenes provienen de familias de extrema pobreza que viven en comunidades apartadas de Veraguas y que desean estudiar.
Detalló que además se reciben a señoritas que por alguna circunstancia el Juzgado de Menores tiene que remitirlas a este centro, que tiene varios dormitorios, cocina, sala de estudio, sanitarios y huertos de subsistencia.
García manifestó que a las estudiantes, aparte de los conocimientos que se les imparten, también se les enseña a preparar sus propios alimentos, modales de higiene personal y reglas de urbanidad.
En lo que respecta al posible cierre del centro, la educadora dijo que la medida representaría un problema social grave, puesto que las estudiantes podrían perder el año escolar y no alcanzar las metas que tienen trazadas en su futuro.
Como ejemplo, García expresó que muchas de las estudiantes que se graduaron en 1990 están a punto de obtener títulos de médicos, enfermeras, profesoras y otras profesiones, hecho que los llena de mucha satisfacción.
El estado en que se mantiene el Hogar de Señoritas Santa Rita de Santiago, es crítico, luego de que se anunciara su posible cierre por la falta de fondos para la manutención de unas 60 niñas estudiantes que se hospedan en ese albergue.
García señaló que de no recibir los subsidios gubernamentales y donaciones de la empresa privada, en menos de 15 días tendrán que cerrar obligatoriamente el local, que da ayuda a estudiantes humildes de la provincia y de otras regiones del país, puesto que no cuentan con los alimentos necesarios para proporcionarlos a las personas alojadas.
En tanto, la presidenta del patronato que regenta el albergue de señoritas, dijo que ayer recibió instrucciones de la ministra de la Familia, Alba de Rolla, para que suspendiera la medida de cierre del local hasta que se desembolsen las partidas destinadas a los gastos de las niñas hospedadas.
García explicó que la situación es tan crítica que sólo confía en la generosidad del pueblo o de las empresas que deseen ayudarles proporcionando comida y ropa, a la vez que pidió a Dios fuerzas para continuar ayudando a las 60 jóvenes necesitadas que desean estudiar.
Agregó que a pesar de que el problema se estaba anunciando por la falta de subsidios, a ninguna autoridad o funcionario de institución relacionada con estos asuntos le interesó la problemática, menos los legisladores de la provincia.
Si el problema no se resuelve, dentro de 15 días, la profesora García dijo que la alternativa que les queda es llamar al Ministerio de la Familia y al Juzgado de Menores para que se hagan cargo de ellas o tendrán que regresar a sus casas.
Añadió que el subsidio que se ha dejado de recibir corresponde a seis meses y equivale a unos B/.7,000.00, los cuales necesitan con carácter de urgencia.
De darse el cierre del albergue, las niñas estudiantes podrían perder el año escolar y no se descarta que acudan a realizar otras actividades que riñen con la moral y las sanas costumbres, sostuvo García.