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Albertina, una vida de sufrimiento

En una humilde vivienda ubicada en la comunidad de Cerrezuela, en el distrito de Penonomé, la anciana ha padecido todo tipo de sufrimientos.


Aún el recuerdo de las llamas que lesionaron su cuerpo permanecen en la mente de la señora Albertina Gordón, de 90 años, quien ha tenido que padecer a través de los años de su vida, una precaria situación económica. Las marcas del siniestro han sido acompañantes eternas.
La señora Albertina, quien reside en Cerrezuela de Penonomé, inició relatando los duros obstáculos pero también momentos felices que ha pasado, debajo de un árbol en la pequeña comunidad.
Su historia y su mayor satisfacción, haber dado agua a los expresidentes Arnulfo y Harmodio Arias Madrid". Pese a las malas experiencias, Albertina recordó que su mayor satisfacción fue el día que llegaron Harmodio y Arnulfo en unos caballos a solicitarle agua.
Y es que esta humilde anciana, quien ya casi no puede caminar por su avanzada edad y las enfermedades, señala que toda su vida le ha gustado trabajar para no tener que pedir nada a nadie, porque entiende la dura situación que viven muchos.
La vida ha sido poco condescendiente con ella y ha tenido que vivir esperanzada a sus pocos parientes, desde que sufrió el accidente en donde se le quemó casi todo su cuerpo.
Aún nadie sabe qué sucedió, qué provocó el incendio, lo cierto es que se perdió todo y casi la vida de esta anciana. De lo poco que recuerda, cuenta que el incendio ocurrió en una finca que poseían en las afueras de la comunidad.
"Yo estaba allí sola y cuando vi que todo se quemaba, corrí hacia el interior de la casa a buscar un dinerito que tenía mi sobrina que meterían al banco para sustento de la familia", señaló. Cuenta que lamentablemente fue tarde y el dinero se consumió y las llamas la alcanzaron.
"Como cargaba una blusa pegada al cuerpo eso fue suficiente para que me quemara y parte de la cabeza, quedé irreconocible", expresó. Según cuentan algunos familiares de la infortunada, todo pudo haber sido producto de la quema de los cañales que estaban cerca de la vivienda.
Lamentablemente ella se encontraba sola en la vivienda y como pudo salió en busca de ayuda de sus vecinos. Delfina González Gordón, sobrina de Albertina, aseguró que lamentablemente su tía no tuvo nunca hijos ni esposo, por lo que se encargaron de cuidarla.
El incendio se registró en 1986, cuando tenía casi 74 años. "Se quemó todo el cuerpo y aún tiene las cicatrices como si hubiera sido hace pocos años", manifestó la joven señora, quien también tiene otros hijos y su madre a quien cuidar.
La pobre anciana fue trasladada al hospital de Aguadulce por sus familiares, sin embargo, el estado en que se encontraba, con quemaduras graves, obligó a que la trasladaran hacia la capital, donde no la querían ni recibir, "porque ya se estaba acabando", según sus sobrinos. Pero con ayuda de Dios la recibieron y pasó más de nueve meses hospitalizada.
La situación de esta humilde anciana junto a la sobrina y sus hijos que vivían en la casa, se hizo mucho más difícil. No tenían nada, no obstante han sabido salir adelante, aunque las necesidades que tienen son urgentes, más para la anciana que vive con un sobrino que casi no está en la vivienda, ya que busca trabajo.
Señala que la vida nunca le sonrió, ya que ni siquiera hijos pudo tener. Con un rostro cansado, de baja estatura, con una mirada que puede ser el sinónimo de tristeza, dolor y desesperación, Albertina de pie junto a una de sus sobrinas, señaló que recuerda cuando era joven y podía trabajar para no depender de nadie.
"Aunque usted me vea con esa casita, no vivo bien, no tengo nada, no tengo colchón, ni una buena cama, la verdad no tengo en qué entretenerme y me duele mucho esta situación. Todavía tengo las heridas a causa de las quemaduras de aquel incendio", expresó con ánimo de que alguien la ayude.
A esta humilde anciana aún le quedan fuerzas para lavar, coser y barrer. Sin embargo, pide a las personas con buenos sentimientos un poco de ayuda, como la donación de una lavadora y una cama para no sufrir más y pasar el resto de sus días un poco más tranquila.
Los efectos de las fuertes quemaduras que sufrió no se han borrado de su mente. Siguen permanentes en su piel, por lo que es necesario que se aplique una crema para que le refresque y no sienta el calor que la perturba. "No tenemos dinero para comprarle esta crema todos los días y ella sufre mucho, siente que se quema por dentro", recalcó la sobrina.
A pesar de tantas dificultades por las que ha pasado esta anciana, su sobrina asegura que la cuidarán siempre, pese a algunas limitantes de la familia para suministrarle los tratamientos y medicamentos adecuados. Ya Albertina casi no recuerda su edad, pero sí solicita que alguien le ayude, ya que no tiene hijos y no desea ser una carga más para sus sobrinos.
Por su parte, el representante del corregimiento de Coclé, Daniel Ramos, señaló que no conocía el caso, pero expresó que espera que esta familia le envíe una nota para ayudar a la anciana, ya que su estado es crítico y reside en una comunidad alejada de los hospitales para seguir los tratamientos.
Recientemente la presidenta de la República, Mireya Moscoso, junto a algunos ministros de Estado visitaron esta comunidad, pero Albertina sólo los observó de lejos.


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99102
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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