Comprar alimentos y otros artículos de primera necesidad resulta casi imposible para miles de coclesanos que aseguran no aguantar más el alto costo de la vida.
En los establecimientos de comida hay poco negocio y los consumidores aseguran que los alimentos han subido el doble, siendo ya un privilegio comer en un restaurante o fonda.
Presente Gila, residente en Penonomé, dice que solo come en las fondas “cuando es una emergencia, porque un plato de comida, que antes costaba $1.50, ahora cuesta hasta dos dólares con 53 centavos.
La situación es igual para los vendedores de frutas, empresarios y hasta abogados, quienes aseguran que se ha elevado el costo de la canasta básica y no es posible hacer súper como antes.
Julio Pinzón, abogado aguadulceño, señaló que cada día todo está más caro y la canasta básica sigue por las nubes, “por eso, aunque se trabaje más, ya no se puede comer como antes”, dijo.
En el mercado público de Penonomé los precios del pollo, la carne y las legumbres han aumentado considerablemente porque compran los productos para revender y llevar algo a sus casas.
Luis Samaniego, vocero de los vendedores del mercado público de Penonomé, manifestó que a medida que se elevan los precios ellos deben hacer lo mismo para poder ganar algo.
Los campesinos del norte de la provincia de Coclé producen localmente el arroz, las verduras y legumbres y no tienen necesidad de comprarlos, sin embargo, admiten que para ellos lo que resulta un lujo es comer carne, puerco o pollo.