Campesinos del área norte de la provincia de Coclé denunciaron que han sido amenazados con la cárcel hasta por 20 años, de seguir oponiéndose a la ampliación de la Cuenca del Canal de Panamá.
En conferencia de prensa celebrada este lunes en Penonomé, los campesinos provenientes de Cutevilla, Platanal, Cuteva y Bocas de Toabré calificaron el proyecto de la ampliación de la Cuenca del Canal como el proyecto "de la muerte".
Al respecto, Danilo González, vocero de los afectados, manifestó que incluso se pretende realizar un plebiscito nacional, hecho que se ha calificado como un método "amañado para confundir al pueblo panameño".
Los campesinos emitieron una resolución en la que plantean su rechazo a la ampliación de la cuenca, en vista de que hay antecedentes como el proyecto Bayano, donde el gobierno ofreció indemnizaciones a los propietarios, sin embargo, jamás se hicieron efectivos.
Señalan además que el proyecto de ampliación desplazará a más de 150 mil personas humildes, inundando más de 44 mil 700 hectáreas que destruirá la flora y fauna de la región.
Las quejas fueron elevadas ante la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), dado que en muchas ocasiones a los campesinos se les ha prohibido las quemas y el cultivo de sus tierras, sin embargo, se les concede un permiso para la habilitación del proyecto que dañará mucho más el ambiente.
González dijo que hay personas que se atemorizan con estas amenazas y proceden a la venta de sus tierras por unos pocos centavos.
Agregó que estas tierras son vendidas a un terrateniente que se queda allí, y que luego va comprando más tierras apropiándose de ellas por un costo ridículo.
Ante esta situación indica González, la iglesia ha hecho un llamado a los campesinos para que no vendan sus tierras, se queden y luchen por ellas.
Mientras que Arcenio Fuentes, residente de la comunidad de Boca de Toabré, criticó duramente la Ley 44, puesto que la misma sólo beneficiará a las empresas millonarias, no así a los campesinos.
Reiteró que el plan del gobierno es un "plan de muerte", porque "el hecho de que nos saquen de nuestras tierras para llevarnos a otro lado, donde no tenemos cómo ganarnos el sustento, ni tenemos estudios, significará la muerte para el campesino, y lo mismo sería encerrarnos entre cuatro paredes, cuando estamos acostumbrados a otra vida, más libre y a trabajar la tierra".