Evangelina Peralta de Pitti llora desesperada y desconsolada por la triste e inolvidable tragedia que sufrió durante las inundaciones del pasado sábado, en la que perdió todas sus pertenencias, luego de ser lanzada de una vivienda que ocupó durante 10 años.
No obstante, en medio de una crisis de nervio, por la cual no paraba de llorar, de tanto insistir se armó de valor para contarnos su triste historia, luego de ser lanzada injustamente por las autoridades de la corregiduría de Vista Alegre.
“Me sacaron de la casa que por 10 años había ocupado. La supuesta dueña del inmueble pidió desalojarme sin considerar el tiempo de residir en el lugar y quedé en la calle, después de lo ocurrido, junto a mi familia decidimos alquilar un cuartito barato en una de las viviendas localizadas frente a la entrada de Loma Bonita”, precisó.
Sin embargo, confiesa que para su desgracia, el pequeño cuartito arrendado de la vivienda fue uno de los más afectados por la inundación y perdió todos los enseres.
Recuerda que los colchones se empaparon por completo, quedó sin nada y ahora está esperando a la intemperie la ayuda de los funcionarios del municipio, ya que el personal de contingencia del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) sólo le llevaron ciertas raciones de comida.
222 Evangelina Peralta no desea volver a vivir la amarga experiencia del desalojo, ni tampoco de la inundación y pérdida de sus pocos bienes.
“Mi desgracia ha sido traumática, me siento muy triste por lo ocurrido después de 10 años al cuidado y conservación de la vivienda, para que la dueña con sólo pedir a las autoridades que me sacaran, lo hicieran sin tomar en consideración todo ese tiempo de años de sacrificio que le dediqué al lugar”, enfatizó con pesar.
En medio del dolor señaló que después del desalojo, jamás pensó vivir una amarga experiencia a pocos días de ocupar el cuartito. “Se desató el fuerte aguacero y cada momento era más intenso. La crecida del río sucedió en minutos, la fuerte correntía arrastraba todo lo que se encontraba a su paso hasta salirse de su cauce normal”.
Evangelina agrega que la cantidad de basura que arrastraba la corriente provocó que el agua subiera a su máximo nivel, inundando toda estructura y nada se salvó; todo se perdió.
Ahora la anciana sólo pide ayuda y ser reubicada a un lugar más seguro para protegerse de las inclemencias del tiempo.
La anciana no desearía volver a vivir está amarga experiencia, por lo que eleva una plegaria al Todopoderoso para que la proteja y a las autoridades sólo les pide ayuda para poder solventar la crisis económica que la tiene en la miseria.